El impacto de este semillero alteró el mapa del fútbol local. Cuando Osvaldo Zubeldía asumió la dirección técnica del primer equipo en 1965, se encontró con una estructura física, mental y táctica perfectamente moldeada por Ignomiriello. Zubeldía amalgamó la frescura de estos jóvenes de la Tercera con futbolistas de experiencia externa como Carlos Bilardo y Raúl Madero, iniciando el ciclo más glorioso en la historia de la institución albirroja.
Hoy en día, la leyenda de aquellos chicos se transformó en hormigón: el actual Estadio UNO Jorge Luis Hirschi posee su cabecera de la calle 55 bautizada oficialmente como Tribuna “La Tercera que Mata”, garantizando que las futuras generaciones pinchas jamás olviden el origen de su mística de trabajo y sacrificio
SUSCRIBITE a esta promo especial