KANSAS CITY, Missouri (Enviado especial).- Esta ciudad donde el verde de sus parques desparrama tranquilidad y aire puro lamenta el punto final de una etapa cargada de cariño, respeto, curiosidad por la idiosincrasia argentina y cientos de fotos que permanecerán en la memoria y en los teléfonos.
La legión celeste y blanca volvió a preparar la valija y a buscar la autopista que los conduzca al coqueto aeropuerto. Todo tiene un final. Todo termina.
Y la tan linda experiencia en Kansas City no escapa a esa ley. Fueron dos etapas distintas. El inicio de la ruta mundialista, la multitudinaria previa del debut soñado frente a Argelia, los tres goles de Leo Messi ratificando su reinado mundial y la ilusión de un país que tanto esperó semejante acontecimiento.
La noche del pasado viernes terminó con fernet, cerveza y perfume nostálgico.
El banderazo concluyó después de las diez de la noche con fuegos artificiales. Los aplausos de cierre fueron el prólogo de charlas amenas, cruces de números telefónicos y promesas de, algún día, estar de vuelta.
Los latinos radicados en esta zona asistieron al encuentro de bombos, redoblantes y trompetas uniformados con la camiseta nacional y el número diez estampado en la espalda.
El banderazo ratificó que la figura de Messi también sirvió para unir definitivamente a los que manejan el mismo idioma.
criada en el barrio el mondongo
La platense Mariana Bernagozzi, ingeniera en sistemas criada en el barrio “El Mondongo” y ahora radicada en Nueva York, resume la experiencia afirmando que “esto no lo tengo habitualmente y no me lo quería perder.
Kansas es una ciudad que siempre te recibe bien, por eso me vine desde New York para recuperar un poco de esa manera de ser tan nuestra. Soy fanática de Gimnasia (muestra el escudo que lleva como colgante) y el Mundial me encanta. Igual, nada como volver a mi ciudad e ir al Bosque para alentar al Lobo”.
El banderazo ratificó que la figura de Messi une a los que hablan el mismo idioma
Mariana se quedó hasta lo último contemplando un espectáculo popular nada habitual en esta tierra. Y en la despedida soltó que “estos días ya forman parte de los mejores recuerdos desde que estoy viviendo en Estados Unidos. Los argentinos somos especiales y tenemos costumbres que son hermosas. La calidez nuestra es incomparable”.
Una señora mayor eligió la vidriera frontal de su negocio de velas y aromatizantes para pegar una cartulina blanca escrita con fibra azul; “Thanks for sharing your passion”. Se entiende fácil, “gracias por compartir tu pasión”. No quedan dudas, a los habitantes de Kansas les encantó la fiesta que armaron los argentinos por duplicado en el Mill Creek Park.
¡Adiós Kansas City! Todo lo vivido valió la pena.
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