La imagen quedará en la historia para siempre. Apenas sonó el pitazo final del árbitro estadounidense Ismail Elfath, los jugadores argentinos se lanzaron al campo en una mezcla de llanto y euforia. No era para menos, porque el seleccionado argentino dio vuelta el partido contra Inglaterra y consiguió el pase a la final del Campeonato Mundial, donde el domingo estará enfrentando a España.
Entre los festejos, una bandera blanca con letras negras escritas a mano fue entregada desde la tribuna a los jugadores. La misma rezaba la leyenda: “Las Malvinas son argentinas”. Giovani Lo Celso, con el torso desnudo, la desplegó sobre el césped del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.
Junto al propio Lo Celso, Licha Martínez, Cuti Romero, Nicolás Otamendi y Giuliano Simeone sostuvieron la bandera frente a los hinchas argentinos que colmaron la tribuna.
El gesto, breve pero contundente, eclipsó en segundos todo el discurso previo que el cuerpo técnico había construido para bajarle el tono simbólico al partido. Se habló mucho sobre el partido contra los ingleses y su connotación lógica sobre el tema de las Islas Malvinas. En la previa, el técnico Lionel Scaloni a la cabeza y el resto de los jugadores.
Estos jugadores del plantel albiceleste, que tiene al frente como cabeza de grupo a Lionel Scaloni, se atrevieron y desafiaron a propios y extraños con esta acción, que ni en México 1986, en los restantes mundiales, no tampoco en partidos amistosos o de otra competencia se hizo semejante reivindicación a las Islas Malvinas.
Los días previos al encuentro estuvieron marcados por una paradoja institucional. El propio gobierno argentino participó activamente en la prohibición del reclamo soberano. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había sido tajante en una reunión de coordinación celebrada el lunes en el Centro Internacional de Cooperación Policial (IPCC) de Leesburg, Virginia, con representantes de la FIFA, el FBI, las policías de Atlanta y Miami, y autoridades de seguridad de ambos países: los hinchas no podrían ingresar al estadio con banderas, remeras ni carteles que reclaman la soberanía sobre las islas. “Las Malvinas son argentinas es un mensaje político y no podría entrar mañana (por ayer) a las canchas”, declaró la funcionaria.
La FIFA, por su parte, encuadró la medida en su Código de Conducta, que prohibe el ingreso de mensajes de contenido político, racial, religioso o considerado provocativo. El operativo de seguridad diseñado para el encuentro, catalogado de “alto riesgo” por las autoridades estadounidenses, contempló más de 1.600 efectivos, móviles de la DEA, el FBI y la CIA, y fuerzas especiales del estado de Georgia. Todo ese aparato fue suficiente para las tribunas, pero no alcanzó para el propio campo de juego, donde fueron los protagonistas del partido quienes decidieron pronunciarse.
La prensa británica habló de arrogancia y una pancarta repugnante sobre las Islas Malvinas
Las reacciones posteriores al gesto fueron elocuentes. Leandro Paredes dijo que “siempre serán argentinas». Lautaro Martínez, autor del segundo gol, buscó una postura que combinara emoción y templanza: “Obviamente que es una cosa que pasó hace muchísimos años, tratamos de dejarlo atrás, pero para nosotros no era un partido más, era un partido especial, tratamos de jugarlo de esa manera”.
En el Reino Unido, la imagen no tardó en generar reacciones airadas. El periódico The Sun tituló “Arrogancia de Argie” (utilizando un término despectivo para referirse a los argentinos) y describió la escena como una celebración con “una pancarta repugnante que reivindicaba las Islas Malvinas”.
La misma publicación había titulado la crónica del partido: “Otro Messi excelente”, reconociendo la actuación del capitán argentino antes de virar hacia la indignación por el mensaje soberano.
El contraste entre el reconocimiento deportivo y la reacción política ante una bandera revela, una vez más, la asimetría con la que el mundo anglosajón procesa el reclamo argentino: admira al equipo, pero no tolera que ese conjunto recuerde lo que no se olvida.
Seguramente, la FIFA le impondrá una multa económica a la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) por el hecho de mostrar esa bandera con la frase sobre las islas, pero ese acto de rebeldía fue un gesto para la gesta de Malvinas.
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