Se acaban de cumplir cien años del nacimiento de uno de los más grandes boxeadores que tuvo nuestra ciudad: Julio Mocoroa, quien se fue de este mundo muy joven, con 25 años apenas, en el trágico accidente que sufrió en la ruta que unía La Plata con Buenos Aires, cuando viajaba para firmar la pelea revancha con otro mito del pugilismo argentino, Justo Suárez, "El Torito de Mataderos".
Mocoroa fue un boxeador inteligente, elegante en sus desplazamientos sobre el ring, dueño de una técnica admirable y gran estilo, al tiempo que dominaba el cuadrilátero en una época gloriosa de nuestro boxeo.
Había nacido en La Plata el 25 de octubre de 1905, y consiguió la llave de la historia por el épico combate que sostuvo con Justo Suárez, en el viejo estadio de River Plate ubicado en la avenida Alvear y Tagle, el 20 de marzo de 1930.
"El Torito" le ganó al "Bulldog Platense", como se lo conocía a Mocoroa, por puntos en 12 asaltos, pero el fallo movió a grandes polémicas en aquellos años. Lo cierto es que la capacidad técnica de Mocoroa tuvo que doblegarse ante la ofensiva persistente de Justo Suárez, quien le quitó el invicto al platense y se quedó con el título argentino liviano, que estaba vacante.
COMBATE RECORD
Esa pelea fue presenciada por 55.000 espectadores, cifra jamás igualada hasta el presente, que habla a las claras del arrastre que tenían estos dos pugilistas en aquellos años dorados de nuestro boxeo.
Según dicen, la pelea fue parejísima y "El Torito" la pudo dar vuelta a su favor en el último round. Fue el primer gran clásico del boxeo argentino y un platense fue el gran protagonista.
Algunos afirmaron que el ganador había sido Mocoroa, pero que a Suárez lo favoreció ser local en River, donde Julio disputó su único combate como profesional.
Mocoroa era cuatro años mayor que Suárez, había perdido la final de la eliminatoria para las Olimpiadas de 1924 contra Pedro Quartucci, a la postre medalla de bronce en aquellos juegos.
Julio Mocoroa fue campeón latinoamericano de peso pluma en 1923 y campeón argentino de la misma categoría en 1926, al vencer por KO en el primer round a Olivio Gulle. Este choque se realizó en el Parque Romano de Capital Federal, el 27 de marzo de ese año. Fue la tercera pelea como profesional del pugilista platense.
Al año siguiente fue despojado de ese cinturón por no cumplir un contrato, para defender el título ante Julio César Fernández. El cetro quedó vacante hasta 1930.
PASO POR LA UNIVERSIDAD
Se casó con María Celia Bottaro. Tuvo una hija, Hebe, y tres nietas que no pudo conocer: Graciela, Adriana y María Laura.
Hizo sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional y cursó los primeros años universitarios en la Facultad de Química y Farmacia. Falleció el 9 de abril de 1931.
Le falta un reconocimiento grande en su propia ciudad. En Mendoza y San Juan se lo ha reconocido, ya que su nombre identifica a dos clubes de donde han surgido infinidad de buenos boxeadores. En Mendoza fue ídolo y le dio nombre y estilo al mítico gimnasio de Paco Bermúdez. De allí salió el mejor exponente del arte de pegar y no dejarse pegar: Nicolino Locche.
Su récord profesional marca un total de 23 combates, con 18 triunfos (6 de ellos ganados por nocaut), dos empates y tres derrotas.
Entre sus mejores victorias figuran las obtenidos en 1926, por puntos y en doce rounds, ante los europeos Doménico Bernasconi y Antonio Ruiz. Al año siguiente empató con Henri Scillie. En 1928 superó también por puntos al chileno Luis Vicentini y después, en 1930, vendría su choque con Justo Suárez, que quedó en la memoria colectiva de todos los argentinos.
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