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Robos, drogas y prostitución calan hondo en el barrio

Constitución es para los vecinos el Bronx porteño

Por Redacción

La presencia de cuatro jurisdicciones policiales no impide que robos variados, arrebatos callejeros, oferta sexual en plena vía pública y droga fácil hayan copado el día a día de Constitución, un barrio al que sus vecinos catalogan hoy como una versión porteña del Bronx neoyorquino y donde la "degradación" caló tan hondo que el valor de las propiedades está al 50 por ciento de lo que cotizan inmuebles de otras zonas de la ciudad.

La catarata de hechos delictivos fueron paulatinamente transformando el barrio, el cual en los últimos 20 años empezó a verse inmerso en un terreno cenagoso en el que la inseguridad, a partir de cada una de sus modalidades, ganó espacios desde el epicentro declarado en el área de la estación ferroviaria.

El cuadrado geográfico compuesto por la avenida Entre Ríos, Brasil, Constitución y la autopista 25 de Mayo es el sector donde convergen delincuentes, rateros, descuidistas, borrachos, prostitutas, travestis, dealers y adictos que alteraron las características de Constitución, al que algunos vecinos los definen como un barrio "tomado" por todas y cada una de las "calamidades" apuntadas.

Espectáculo delictivo

Un quiosquero que ve pasar buena parte de la jornada laboral en las reducidas dimensiones de su local instalado a un centenar de metros de la estación, aseguró que "la cosa acá es estar atento y ver el delito en acción", porque "no pasa un día" en que en su radio de alcance visual no se produzca "algo".

Ese "algo" lo componen robos de descuidistas y arrebatadores que se quedan con billeteras y carteras, cuando no media una apuesta más agresiva de delincuentes que apuran a su presa con un elemento cortante para quitarle reloj, dinero o el celular que vio trunca su última llamada.

La intersección de las calles Lima y Brasil es un buen lugar para, sin descuidarse, ver lo que sucede en torno de la estación, utilizada por muchos malvivientes para dar el golpe y correr hasta el edificio donde se pierden en su hall, sus desniveles o los andenes.

Boca y River en la piel

El reclamo de los vecinos es que la policía no logra poner en caja el desborde propio de una zona de "transferencia" como se denomina urbanísticamente los puntos neurálgicos en los que convergen las terminales de distintos medios de transporte urbano.

"Si te roba un tipo con la camiseta de Boca y sale corriendo, en el primer resquicio que encuentra se quita esa prenda y se calza otra camiseta, la de River, por lo que si lo buscás o denunciás, jamás vas a encontrar al sujeto con la apariencia exacta al que te robó", relata un taxista que al igual que el quiosquero prefiere mantener el anonimato. "Por cualquier cosa, viste", acota.

Si algo proliferaron en los últimos tiempos son "barsuchos" que como satélites en torno a la estación, no tienen tanto público como para justificar el estar abiertos las 24 horas del día, lo que lleva a presuponer que alimentan a parroquianos cuya adicción, aparentemente, no es sólo la etílica.

Constitución sexual

Pero hay más. La oferta sexual se multiplica en las calles donde el eje de la calle Salta, de Constitución hasta avenida Caseros, marca a cualquier hora del día pero más aun a la noche el ritmo de la oferta sexual encarnada por travestis y trabajadoras del sexo .

De la mano de esta realidad, por la calles de Constitución transita otra de las problemática que, como los robos y los sujetos extraños que se acodan en los tugurios, asusta a los vecinos: la proliferación de la droga y su concomitancia con la inseguridad.

Lo curioso es que sobre el barrio ejercen jurisdicción cuatro dependencias policiales: el cuerpo que tiene a su cargo la seguridad ferroviaria en la estación propiamente dicha y las seccionales 16ª, 18ª y 28ª que no pueden evitar que Constitución sea un lugar peligroso en el que habitan el delito, la corrupción y la impunidad.

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