Asaltaron una ferretería y quedaron registrados por una cámara de video
El violento episodio ocurrió ayer en un local de 44 y 153, donde había unas 12 personas
| 8 de Noviembre de 2008 | 01:00
Escasos cuatro minutos le bastaron a dos delincuentes para perpetrar en la tarde de ayer un violento asalto en una ferretería de 44 y 153, donde sembraron el terror entre sus dueños, clientes y empleados.
Según trascendió, ese corto tiempo pareció una eternidad para las víctimas, quienes recién pudieron liberar tensiones una vez que los ladrones resolvieron irse con la recaudación, que si bien no fue precisada, se calculó en unos 2.000 pesos.
Sin embargo, eso no fue todo, ya que también se apoderaron de un monto no determinado de dinero, teléfonos celulares y alianzas, de las personas que circunstancialmente se encontraban dentro del negocio.
Ni siquiera el sistema de cámaras de video que monitorea el interior del local fue un escollo para evitar que concretaran el audaz atraco, a plena luz del día y en una zona de fluido tránsito de automotores y peatones.
Pero los propietarios del comercio quedaron perplejos por los malos tratos y amenazas constantes con que se desenvolvieron los delincuentes, que estimaron que tendrían entre 25 y 30 años. Y además revelaron que, a poco de entrar a las 15.40 al negocio, en principio se hicieron pasar como clientes, averiguando precios de algunas mercaderías.
EL ATAQUE
Instantes después, mostraron sus verdaderas intenciones y a partir de allí las secuencias posteriores alcanzaron ribetes dramáticos. Y al respecto, uno de los dueños de la ferretería, Jorge Alberto Timossi (62), hizo saber a este diario que "cuando estos tipos entraron al negocio, había 7 personas entre dueños y empleados, pero además entre 5 y 6 clientes. Justo yo no estaba en ese momento, pero luego me dijeron que en el breve lapso en que cometieron el asalto, todo el mundo la pasó mal".
Precisó al respecto que "tras preguntar por algunos precios, sacaron sus armas de fuego y mientras uno de ellos apuntó a empleada que estaba en la caja registradora pidiéndole que le diera todo el dinero, el otro redujo con su arma al resto y después comenzó a hacerse de plata, celulares y alianzas del resto de la gente".
el comerciante relató luego que "estos asaltantes estaban `sacados` y eso explica que se hayan mostrado violentos, pegando dos culatazos a uno de mis hijos en la cabeza, a un cliente lo obligaron a tirarse al piso y le hicieron golpear la cara contra el suelo, provocándole que sangrara de la nariz y a la cajera también la maltrataron y le pusieron un revólver en la cabeza" y acotó que "además arrancaron los cables de los teléfonos del local".
Comentó seguidamente que "en un momento dado uno de ellos preguntó consultó cuál era la moladora más cara que tenemos y cuando se le identificó el modelo, intentó robársela pero no lo consiguió, porque está precintada".
"Otras actitudes que pusieron tensos a todos fue la de reclamar constantemente más plata y amenazar a los gritos. Fue una odisea", sintetizó.
Timossi consignó después que "si bien hacemos horario corrido hasta las siete de la tarde, a las cuatro nos vimos forzados a cerrar el negocio, ya que el revuelo era grande, porque había una ambulancia con la que se llevó al hospital Rossi a mi hijo Mariano y al cliente que se pateó en el piso, policías con patrulleros y manchas de sangre dentro del comercio".
"No puede ser lo que está pasando y lo peor es que los `chorros` de ahora son muy violentos. Al rato del asalto vino personal policial del destacamento La Unión y nos pidió disculpas porque dicen que tienen un solo patrullero para recorrer la zona, que es bastante brava, ya que otros comercios de acá sufren hasta cuatro o cinco asaltos por mes", concluyó.
Según trascendió, ese corto tiempo pareció una eternidad para las víctimas, quienes recién pudieron liberar tensiones una vez que los ladrones resolvieron irse con la recaudación, que si bien no fue precisada, se calculó en unos 2.000 pesos.
Sin embargo, eso no fue todo, ya que también se apoderaron de un monto no determinado de dinero, teléfonos celulares y alianzas, de las personas que circunstancialmente se encontraban dentro del negocio.
Ni siquiera el sistema de cámaras de video que monitorea el interior del local fue un escollo para evitar que concretaran el audaz atraco, a plena luz del día y en una zona de fluido tránsito de automotores y peatones.
Pero los propietarios del comercio quedaron perplejos por los malos tratos y amenazas constantes con que se desenvolvieron los delincuentes, que estimaron que tendrían entre 25 y 30 años. Y además revelaron que, a poco de entrar a las 15.40 al negocio, en principio se hicieron pasar como clientes, averiguando precios de algunas mercaderías.
EL ATAQUE
Instantes después, mostraron sus verdaderas intenciones y a partir de allí las secuencias posteriores alcanzaron ribetes dramáticos. Y al respecto, uno de los dueños de la ferretería, Jorge Alberto Timossi (62), hizo saber a este diario que "cuando estos tipos entraron al negocio, había 7 personas entre dueños y empleados, pero además entre 5 y 6 clientes. Justo yo no estaba en ese momento, pero luego me dijeron que en el breve lapso en que cometieron el asalto, todo el mundo la pasó mal".
Precisó al respecto que "tras preguntar por algunos precios, sacaron sus armas de fuego y mientras uno de ellos apuntó a empleada que estaba en la caja registradora pidiéndole que le diera todo el dinero, el otro redujo con su arma al resto y después comenzó a hacerse de plata, celulares y alianzas del resto de la gente".
el comerciante relató luego que "estos asaltantes estaban `sacados` y eso explica que se hayan mostrado violentos, pegando dos culatazos a uno de mis hijos en la cabeza, a un cliente lo obligaron a tirarse al piso y le hicieron golpear la cara contra el suelo, provocándole que sangrara de la nariz y a la cajera también la maltrataron y le pusieron un revólver en la cabeza" y acotó que "además arrancaron los cables de los teléfonos del local".
Comentó seguidamente que "en un momento dado uno de ellos preguntó consultó cuál era la moladora más cara que tenemos y cuando se le identificó el modelo, intentó robársela pero no lo consiguió, porque está precintada".
"Otras actitudes que pusieron tensos a todos fue la de reclamar constantemente más plata y amenazar a los gritos. Fue una odisea", sintetizó.
Timossi consignó después que "si bien hacemos horario corrido hasta las siete de la tarde, a las cuatro nos vimos forzados a cerrar el negocio, ya que el revuelo era grande, porque había una ambulancia con la que se llevó al hospital Rossi a mi hijo Mariano y al cliente que se pateó en el piso, policías con patrulleros y manchas de sangre dentro del comercio".
"No puede ser lo que está pasando y lo peor es que los `chorros` de ahora son muy violentos. Al rato del asalto vino personal policial del destacamento La Unión y nos pidió disculpas porque dicen que tienen un solo patrullero para recorrer la zona, que es bastante brava, ya que otros comercios de acá sufren hasta cuatro o cinco asaltos por mes", concluyó.
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