Cientos de fieles se congregaron ayer con devoción para participar del tradicional Vía Crucis del Viernes Santo, una de las celebraciones más emblemáticas de la Semana Santa en la Ciudad.
El encuentro se realizó en la Basílica de San Ponciano, en 5 y 48, desde donde la columna partió pasadas las 19. El recorrido unió espiritualmente el centro de la Ciudad hasta finalizar en la Catedral, frente a la Plaza Moreno.
El trayecto permitió a los participantes vivir el camino de la cruz en comunidad, conectando dos de los templos más emblemáticos de la arquitectura y la fe platense.
La multitud se reunió desde primeras horas de la tarde, mostrando su compromiso con la tradición religiosa y su deseo de vivir en comunidad un acto cargado de simbolismo y espiritualidad. Entre cánticos, rezos y gestos de recogimiento, los participantes recorrieron el trayecto previsto, reafirmando la importancia de mantener vivas las costumbres religiosas y la cohesión social que estas ceremonias generan en la comunidad platense.
A su vez, los asistentes llevaron velas e intenciones particulares, y el resplandor de las luces acompañó las oraciones por la paz, transformando el desfile en un testimonio visual de fe y unión. Con ese gesto, la Iglesia platense buscó que el ministerio y la devoción se vivieran no de forma autorreferencial, sino como una entrega abierta a toda la sociedad.
La ceremonia contó además con la presencia del intendente Julio Alak, acompañado por funcionarios municipales y diversos funcionarios de la Comuna, quienes se sumaron a los vecinos en la tradicional procesión.
Como antesala de las procesiones, el arzobispo local, monseñor Gustavo Carrara, presidió ayer la solemne Misa Crismal en la Catedral.
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