Vino a verme una milonga
hecha de lata y esquina
desafinada en dialectos
de gringos en cada rima.
Tiene pasillos de gritos
prostitutas a medida
promiscuos patios descalzos
con un color de ceniza
como la gata preñada
que ve la luna y le guiña.
Vino a verme una milonga
de inquilinato y de ruinas
de olor a puerto arrugado
insalubre de letrinas.
Nacida de una guitarra
y por un fueye esculpida
trajo alcohol sobre una siesta
de paredes compartidas
de tos, de barro y paisaje
de una esperanza marchita.
Vino a verme una milonga
con versos que son espinas
desde una toalla prestada
que huele a esperma y gomina
Busca enredarme en sus notas
lunfardas y evocativas
burreras, sentimentales
más que nada compadritas
para que baile con ella
porque espera mis caricias.
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