Hace aproximadamente un par de años atrás un joven que tenía por entonces 17 años de edad me envió un mensaje por correo electrónico desde su lugar de residencia (Carmelo, Uruguay) solicitándome autorización para tomar un poema mío, que había visto y leído en Internet y utilizarlo para una presentación artística en el colegio donde cursaba sus estudios secundarios.
Yo accedí a su pedido y le respondí afirmativamente.
El tiempo pasó y hace unos pocos días, sorpresivamente, recibí un nuevo mensaje suyo, por el cual me invitaba a observar, - en uno de los más populares sitios web destinados a compartir vídeos digitales -, el trabajo que realizó, junto con un grupo de amigos y compañeros de colegio, con mi poema MI PRÓXIMA MILONGA y con el cual alcanzaron la mayor puntuación de la calificación prevista en la competencia interna liceal de la que participaron enfrentándose a otras expresiones creativas.
Hoy hago extensiva su invitación, insertando aquí el texto completo de mi poema y, obviamente, el link para un acceso directo al clip de vídeo.
Así que ... a encender los parlantes ... y...
¡Que lo disfruten!
Nota 1: Si el link no funcionara correctamente, podrán ingresar en www.youtube.com y en el campo de búsqueda con sólo escribir mi próxima milonga lo hallarán rápidamente.
Nota 2: La ciudad de Carmelo (aprox. 20.000 habitantes), fundada por el máximo prócer uruguayo José Gervasio Artigas en el año 1816, está ubicada a orillas del río Uruguay y todas las imágenes que se observan en el vídeo fueron captadas por los realizadores en dicha localidad.
http://www.youtube.com/watch?v=zBByqVgzAMY
Cuando escriba mi próxima milonga
quizá pierda el invicto algún acento
y el verbo se destiña en mi solapa
con letras que son trozos de desechos.
Cuando nazca mi próxima milonga
que venga sin arrugas de postales
se inspire en metáforas de hembras
reúna los otoños de la calle.
Cuando llegue mi próxima milonga
que no sea vagón de retaguardia
que astille los cristales de la luna
y bautice mi ciudad de campanadas.
Cuando escuche mi próxima milonga
crecida de un acorde a contramano
seré yo el sur de los atriles chuecos
quemándome de alcohol, tabaco y piano.
Cuando busque mi próxima milonga
acaso la hallaré junto a mi almohada
rogando que le cante en el oído
las rimas y los versos que faltaban.
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