Hermosa mujer yo tengo
hecha de miel en rodajas
con el cabello anudado
por trepidantes batallas
mostrando un rostro sincero
nacido de arena y playa
con la silueta de un vino
que por la vida se ensancha
y en los rincones del lecho
nos envuelve, sol y savia.
Hermosa mujer yo tengo
de noche junto a mi almohada
brillando desde sus piernas
al enredarme de sábanas
cuando el sudor del silencio
halla consuelo en mis ansias
cuando se torna en espigas
la música de su enagua
que se derrite a pedazos
en una estrofa de magia.
Hermosa mujer yo tengo
a los costados del alma
emparentada a la brisa
que duerme por la sabana
posándose piel desnuda
sobre los besos del alba
como esgrimiendo el paisaje
de nuestro amor en cascada
cuando las vetas del viento
nos convidan con su escarcha.
Hermosa mujer yo tengo
como una grieta tallada
en el corazón del nervio
que gime sobre mi espalda
cuando se quiebra la tarde
violentamente asombrada
donde distinguen sus frutos
que convierten la esperanza
en una ola de espumas
de un mar que todo lo abraza.
Hermosa mujer yo tengo
en cada una de mis páginas
escritas adentro de sombras
tan densamente pobladas
de recuerdos, de misterios
de huellas que saben dramas
por las que el aire transita
mojando palomas blancas
sobre edificios de un tiempo
que nutre mi fe sin pausas.
Hermosa mujer yo tengo
para deleite sin manchas
como aventura de ritmos
como locura y mordaza
silente de las tormentas
dolorida rosa pálida
que escucha y abre las puertas
de sus vértebras doradas
para calmar los mensajes
de mi músculo pirata.
Hermosa mujer yo tengo
¡y no la cambio por nada!.
Nota: La imagen pertenece a las ilustraciones originales y exclusivas aportadas a mi libro 'Fluencias' por parte de la artista plástica uruguaya Mary Porto Casas.
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