Después de leer mis apuntes anteriores, a los que fui numerando bajo un mismo denominador -o nominador- común, DESTAORIYA, he comenzado a recibir amables propuestas de amigos lectores del blog y de otras gentes a quienes envié por mail, para su divertimento, algunos de los citados textos breves.
Es así que hay algunos interesados en que hable, -si es que hubiese ido alguna vez aquí en Montevideo a ver espectáculos de boxeo-, acerca de esos guantes que usan actualmente los actores sobre el ring, tanto aquí como en cualquier otra parte del mundo y que constituyen un modelo inventado en Uruguay, como lo han sido, en lo deportivo desde el Fútbol de Salón (FUTSAL), a la Vuelta Olímpica o en lo científico, como la Mamografía, o en lo tecnológico, como las usinas potabilizadoras de agua (UPA)
Otras personas me preguntan si, ya que escribí algunos renglones referidos a algunas palabras que me causaron cierta sorpresa al radicarme en la tierra oriental (como hice con moña, túnica, caldera, chivito y hasta tangerina), por qué no extendía el espectro a otros términos, que se supone que también me impactaron en mis primeros tiempos por aquí, tales como lubolos, pichicata, gilastro, manya, butiá, bacaray, bichicome, guiye, tuco, botija, sun, reaje, zambear, entrecot, frankfurter, wáter, infantojuvenil, leuco y tantas otros que ahora se me han ido por allí sin pedirme permiso…
Hay gente conocida que me invita al abordaje de algunos muy fieles representantes de los recetarios, la gastronomía, la cocina y el arte culinario de los uruguayos, tales como el choto, la pamplona, el marsellés, las garrapiñadas, el revuelto gramajo, el pan de chicharrones, el chajá y hasta el massini, obviamente si es que a alguno de éstos no los hubiese conocido ya en mi tierra entrerriana, tan hermana de los pagos salteños, cuyas influencias no eran pocas a la hora del intercambio de vivencias fraternas, de culturas entrelazadas, de un cielo compartido.
Algunos más “sofisticados” me alientan a decir algo de mis eventuales “paradas de orejas” al momento de enterarme que mi vida en Uruguay iba a rozar con un montón de compañías aéreas uruguayas (CAUSA, ARCO, ALAS, TAMU y PLUNA, por ejemplo) de denominación bisílaba, con la letra “a” en común y hasta con un sustantivo involucrado en su bautismo, en la mayoría de los casos.
Pero no me he hecho esperar y, por ahora, “conteniendo la avalancha” hice mía una única respuesta: “Tranquilos, muchachos, que este blog tiene también otras lecturas para incluir como solaz destinado al visitante. ¿No les parece?”
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