Una mirada cultural hacia algunos de los más emblemáticos coliseos existentes en Uruguay, ubicados fuera de su capital, Montevideo, obliga siquiera a unos breves trazos tendientes a rescatar bellísimas expresiones arquitectónicas, nutridas de tradiciones, historias propias y buen gusto.
TEATRO MACCIÓ (SAN JOSÉ)
Un influyente hacendado italiano decide, a principios del siglo pasado, construir el Teatro Municipal Bartolomé Macció, (Monumento Histórico Nacional), símbolo cultural de San José. La obra se inauguró con excepcional velada, con Orquesta dirigida por el Maestro Sambucetti e integrada por 75 profesores, el 5 de junio de 1912, constituyéndose a partir de entonces en el eje cultural y artístico de la ciudad.
Su constructor italiano Antonio Bruzeche reflejó el estilo vigente entonces, utilizando materiales de la mejor calidad. La planta baja tiene 247 butacas, existen 60 palcos, incluido el palco oficial, que sumado a los anillos, alcanza una capacidad total de 1.000 personas. Es un notable ejemplo de teatro de ópera “a la italiana” y su acústica es perfecta. Se destacan por su belleza y antigüedad: la araña de cristal de Murano, con 96 lámparas, en el centro del teatro y el telón de boca de felpa italiana.
Esta sala tuvo el privilegio de recibir a grandes figuras de todas las artes, en particular importantes compañías teatrales y musicales de ópera y zarzuela. También han actuado aquí grandes personalidades como Rubén Darío, Carlos Brussa, Francisco Canaro, Enrique Santos Discépolo, Juana de Ibarbourou, Tita Merello, Libertad Lamarque y hasta Carlos Gardel, cuya actuación en 1933, según los investigadores, fue la última de El Mago en suelo uruguayo.
TEATRO YOUNG (FRAY BENTOS)
El Teatro Municipal Miguel Young, ubicado en la ciudad de Fray Bentos, capital del Departamento de Río Negro, fue construido en el año 1912 por el primer egresado de la Facultad de Arquitectura, el Arq. Antonio Llambías de Olivar a instancias del estanciero local Miguel Young.
Se trata de de un hermoso edificio, Monumento Histórico Nacional (2001), joya arquitectónica de estilo ecléctico. Su acústica, sus palcos, su foyer, cazuela, tertulia y paraíso reciben durante todo el año los más variados grupos de teatro, musicales y de ballet y es un excelente escenario para conferencias, talleres y seminarios.
En su sala principal, con una capacidad aproximada a las 400 personas, recitó por última vez “La Leyenda Patria” el poeta Zorrilla de San Martín, en ocasión de su inauguración oficial (enero de 1913).
Este escenario posee una rica historia cultural, tanto como teatro, que como cine, conservándose aún como el eje dinamizador de las actividades artísticas de Fray Bentos, trascendiendo las propias fronteras departamentales.
TEATRO FLORENCIO SANCHEZ (PAYSANDÚ)
El Teatro Municipal Florencio Sánchez (Monumento Histórico Nacional, 1975) es una maravilla estética y el principal escenario cultural de Paysandú, donde, a lo largo de su rica historia, han desfilado innumerables artistas de nivel internacional.
Fue inaugurado en el año 1876 y desde siempre fue el lugar de reunión artística, cultural y social de la ciudad, del Departamento y aún más allá.
Originalmente esta sala era conocida con el nombre de "Teatro Progreso", habiendo sido remodelado íntegramente en 1917. Su capacidad es aproximadamente de un millar de personas y los especialistas concuerdan en señalar a su excelente acústica como una de sus virtudes y condiciones más resaltables.
El teatro fue levantado bajo la dirección de Francisco Poncini en 1860 y desde el año 1921 lleva su actual denominación, en recuerdo y merecido homenaje a Florencio Sánchez, (1875-1910) principal dramaturgo uruguayo y una de las celebridades del teatro rioplatense.
TEATRO LARRAÑAGA (SALTO)
El Teatro Municipal Dámaso Antonio Larrañaga, en Salto, inaugurado en 1882 en homenaje al sacerdote artiguista, es una sala de espectacular acústica. Durante su construcción se levantaron sus galerías y se fabricaron sus butacas, lámparas y telones. Más tarde se le dotó de palcos bajos y tertulias, un empapelado vistió sus paredes y se decoró el cielorraso.
Destacan su fachada barroco-renacentista, sus columnas de tipo semi-jónico que sostienen su azotea, las balaustradas francesas de mármol que adornan su parte superior y el friso del frente ornamentado con un bajo relieve.
También merecen mencionarse el amplio vestíbulo, lo balcones de mármol, los pisos de baldosas blancas y negras, así como lujosos espejos, la escalinata principal y el foyer, con una hermosa estufa de mármol tallado.
Del cielorraso pende artística araña eléctrica, reproducción de la antigua a queroseno y son relevantes las pinturas de medallones con retratos de Calderón de la Barca, Shakespeare y Mozart.
Este teatro, con una capacidad de 850 personas, proyectó su nombre fuera de fronteras con una nómina sorprendente de celebridades que pisaron sus tablas. Numerosas placas testimonian hoy el pasaje de talentosos artistas. Pero no solo a obras dramáticas, conciertos, etc, dio acogida, sino que fue tribuna política, sala de baile, lugar de concursos de murgas y comparsas y hasta sede de proyecciones cinematográficas.
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