Fragmento y adaptación de uno de los varios textos con los que contribuí especialmente para la reciente edición de “Tierra de Promesas II” - “Las Colonias Judías del Siglo XX en Entre Ríos”.
Editorial de Entre Ríos, Paraná, Entre Ríos (Dic./2011).
Desde que me conozco los judíos entrerrianos han hecho del humor una porción importante de sus vidas. Han leído a los escritores judíos más reconocidos y han practicado -y alimentado- la hilaridad en el seno familiar, porque está bueno contárselo a nuestros hijos… (1)
Crecimos entre el humor y eso tan particularmente judío como es reírnos de nosotros mismos. Y caminamos leyendo, escuchando, aprendiendo y valorando un especialista en humor judío: el Talmud (2). Tuvimos en todas nuestras bibliotecas, personales o institucionales, las obras más trascendentales -clásicas y no tanto- del humor creado o difundido por los literatos judíos más influyentes.
Y para ayudar a que ese humor tuviese una importante dosis de presencia estelar en nuestras comunidades, existieron siempre algunos elementos que aunque no lo parezcan, han sido decisivos a la hora de su consideración.
Así, por ejemplo, el mate, que los judíos entrerrianos asumieron como una infusión que se ganó un lugar intransferible en sus cotidianeidades, creó ese ámbito social propicio para el desarrollo del cuento, de la anécdota, de la reflexión, del chiste, en definitiva de la sonrisa.
Y si en vez de haber comenzado por el mate lo hubiéramos hecho por el “tei mit límene” (3) de la tarde, o hasta por las semillas de girasol, tostadas y saladas, el resultado hubiese sido exactamente el mismo…
¡Con qué ganas he visto y escuchado reírse a los judíos de mis pagos!. Y gesticular con interminables recursos a quien se hacía dueño del chiste. Y pronunciar con acento foráneo cada frase de la humorada, intercalando expresiones en yiddish, que me obligaban, más de una vez, a recurrir el auxilio de algún traductor circunstancial.
El aire entrerriano alimentó ese humor judío que conocimos de niños, el mismo que les escuchábamos a los brillantes conferencistas que arribaban desde la capital a nuestros ámbitos de reunión.
Y si faltaba algo que coadyuvara a dichos fines, allí estaba el propio paisaje de la entrerrianía, con sus arroyitos picarescos condimentados, como el humor judío, con chispeantes salpicaduras y chasquidos del agua de sus cascaditas espumosas, induciendo a un refrescante latido del corazón.
Supimos beber la poesía del aroma provinciano de las cuchillas y la picardía de su gente, en la costa de alguno de los tantos ríos cristalinos que nos bañaban o hacían vernos reflejados en sus suaves e interminables oleajes.
Y todo eso se transformaba en humor judío en los imperdibles casamientos, en las célebres comilonas post-ayunos religiosos, o a la culminación de una celebración de una Bar Mitzvá (4), cuando ya no queda demasiada gente en derredor de las mesas, cuando la impresionante oferta gastronómica comienza a mostrar los resultados de los embates que la hirieron de muerte…
De ingenio y chispa judíos estaban pobladas las tardecitas entrerrianas, las del tío que venía de visita desde otra colonia o villa, con el “último chiste” -inventado quién sabe dónde-, o relatando lo que le había sucedido recientemente a Fulanovich en la casa de un primo segundo.
La humorada judía aprendió a andar a caballo en Pedernal, silbada por chamarritas orilleras en Basabilvaso, musicalizada por los aromitos silenciosos de las puestas de sol de General Campos o “empalmada”, cerca de Colón, por cuenteros de ley, hubiera o no puentecitos entrecortando el ripio de la noche…
Como de la costilla de Adán, de la entraña de las colonias judías entrerrianas vino la tertulia saborizada de exquisiteces culinarias procedentes de la repostería de Vilna o de Zagreb, de Kiev o de Poznan. Y junto a ella el humor judío, crecido de la mano –y de la pluma- de emblemáticos periodistas, escritores, ensayistas e historiadores de fuste, que para qué nombrarlos si me voy a olvidar de tantos…
Desde la carcajada limpia hasta la forma más femenina de sonrojarse o cubrirse los labios con las manos, existieron escenarios de humor en cada lugar donde hubiera un judío entrerriano, recreando personajes, historias, ficciones y no tanto.
(1) Refiere a la máxima bíblica en la que Dios le inculca a Moisés dar a conocer la libertad obtenida por el pueblo judío, de su esclavitud en Egipto.: "se lo contarás a tus hijos"
(2) Talmud: es una obra que recoge las discusiones sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, leyendas e historias del referido pueblo.
(3) “tei mit límene”: (yiddish): té con limón
(4) “Bar Mitzvá” (hebreo, hijo de los preceptos o mandamientos). Tradicional rito judío por el cual se consideará al varón que ha cumplido sus 13 años de edad, que ya ha alcanzado la madurez personal y frente a su comunidad, pasando a ser considerado, según la ley judía, responsable de sus actos.
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