Nunca antes me había interesado en los HAIKUS, esa forma tan especial de poesía breve, de solamente tres versos y 17 sílabas (5,7,5), originada en el lejano oriente allá por el Siglo VIII y afianzada desde el Siglo XVII a través de notables maestros, generalmente japoneses, que basaron sus obras en la naturaleza, el ser humano y su existencia.
De la lectura y la búsqueda uno puede hallar muy famosos HAIKUS en nuestra lengua, nacidos de la pluma de Borges o de García Lorca, de Benedetti o de Antonio Machado, de Octavio Paz o de Nicolás Guillén.
Entonces me dije: ¿y si yo me pusiera a jugar un poco con ese legendario formato tríptico y lo vistiera de la pasión dominguera que es parte de nuestra existencia?
El resultado está aquí, en mis primeros HAIKUS, como primicia para mis lectores.
(... y que los japoneses me perdonen…)
¡QUE LOS DISFRUTEN!
Quiero ganarles
con un gol en la hora.
Es lo más lindo.
Penal que no fue.
Nos expulsaron uno.
Así no vale.
Minuto final.
Golazo de rabona.
Tapa de diario.
Con los tapones.
Roja gritó el estadio.
Nadie lo escuchó.
De tiro libre
al palo del golero.
Valió la entrada.
Fue el resultado
que necesitábamos.
Somos punteros.
El periodismo
siempre está con el grande.
Nada descubro.
Faltaban cinco.
Se movió la barrera.
Inmerecido.
Salió en la tele.
No fue dentro del área.
El juez lo sabe.
Metió la testa.
Todos nos abrazamos.
La copa en casa.
En los descuentos.
Córner desde la izquierda.
Tres puntos de oro.
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