· Yo no sé si tener sexo en la cocina tiene algo que ver con el amor platónico.
· Tuvimos la sensación que una cerrada silbatina desde la oscuridad nos envolvía mientras hacíamos el amor. Después nos enteramos que habíamos confundido la puerta del camerino con la del ingreso al escenario del teatro.
· El mismo día que encontré una mojarrita en la panza de la corvina me convencí que el tamaño importa.
· Hacer el amor en la escalera, entre el quinto y el sexto piso, fue una muy dura experiencia. Más que por los escalones de granito, por la coincidencia con el simulacro de incendio en el edificio.
· La empleada de la boletería de la calesita le inició una demanda al dueño por acoso sexual. Ahora el tipo anda a las vueltas.
· Cuando se filmó la película erótica en el Parlamento no les importó hacer el amor delante de las Cámaras.
· La noche que por un descuido el padre de Natasha nos dejó encerrados en su heladería probé todas las cremas y me quedé con la rusa.
· Cuando hacemos el amor casi nunca sacamos las sábanas. En realidad a los fantasmas nos alcanza con subirlas un poquito.
· Ella me esperaba desnuda, debajo de sus sábanas con muchas flores, un árbol, sus ramas y hasta un nido de gorrión. No saben, cuando yo me arrimaba, cómo me picaba el pájaro.
· Yo creí que en esto del juego previo hablábamos el mismo idioma. Pero ella acabó usando una lengua inusual.
· Ella me explicaba que se inclinaba por el sexo minimalista: un poquito por acá, un poquito por allá. Cuando quise explicarle que yo prefería el sexo animal ya había volado.
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