“Estamos ansiosos, creo que la comunidad nos está esperando”

MARCELO PONCE, UNO DE LOS MEJORES ALUMNOS

Siempre quiso seguir los pasos de su padre, quien cumplió 26 años de servicio en la Policía Científica, pero al crecer la situación económica en casa y las cosas de la vida le impidieron poder ingresar en las fuerzas de seguridad. Criado en Los Hornos y hoy radicado en el Barrio Hipódromo, Marcelo Ponce (32) trabajó desde muy joven como cartero del Correo Argentino, a la espera de que le llegara su oportunidad. Y al enterarse de la convocatoria de aspirantes a la Policía Local y reunir los requisitos para entrar, honró su suerte convirtiéndose en uno de los mejores alumnos que hoy tiene la Escuela Municipal de Policía.

Marcelo es sólo uno de esos 730 jóvenes de camisas blancas y pantalón negro llegan a cursar en moto o colectivo hasta el Seminario Menor, en 149 y 62.

“Se inscribieron 15 mil personas, pero tuve la suerte de quedar. Estoy contento porque esta Policía tiene la ventaja de que vamos a estar abocados a trabajar en nuestra comunidad, con nuestros vecinos, y cerca de nuestras familias”, cuenta.

Marcelo está entusiasmado con todas las materias que cursa a diario entre las 13 y hasta las 20, se dedica y le gusta estudiar. “Estamos aprendiendo muchas cosas, derechos humanos, derecho constitucional, penal, procesal, criminalística, operaciones policiales, abordaje de conflictos, defensa personal y manejo del arma, que nos dicen que sólo debe sacarse como último recurso”, explica.

Como el resto de sus compañeros, tiene todas las expectativas puestas en graduarse: “Estamos esperando salir a la calle a cumplir con la función que nos están enseñando, tratando de hacerlo lo mejor posible”, dice y agrega: “Creo que la toda la comunidad nos está esperando”.

El sábado pasado, cuando esperaba el colectivo para ir a la escuela, a Marcelo lo asaltaron. Y al recordar ese momento de miedo e impotencia, reflexiona: “Nadie está exento de la inseguridad, nosotros tampoco. Todos somos parte de esta sociedad y el que pueda poner su granito de arena para mejorarla, por mínimo que sea, sirve”.

Ádemás de la humildad y el tesón, la música también es una faceta de este joven platense, que entre otras cosas, se dio el lujo de tocar durante años la percusión nada más ni nada menos que con Los Wawancó.

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