Ricardo Maliandi
| 15 de Febrero de 2015 | 22:49
La suya fue una vida atravesada por la aventura del pensamiento. Agudo filósofo, maestro de la ética, lúcido ensayista y profesor y disertante que supo transmitir sus saberes con claridad y sencillez, Ricardo Maliandi fue, por sobre todas las cosas, un intelectual integral cuyo fallecimiento, ocurrido a sus 85 años en la ciudad de Mar del Plata, causó un enorme pesar en el ámbito académico.
Su biografía indica que nació en La Plata el 10 de enero de 1930. Sus padres fueron José Maliandi -de ascendencia italiana- y Marta Grosskoss -descendiente de alemanes-, ambos nacidos en nuestro país. A los seis años se mudó junto a su familia a Corrientes, siguiendo el negocio de pianos de su padre y recién volvió a los 17 años, edad en la que completó el secundario en el Colegio Nacional.
Su primera opción universitaria pasó por Ciencias Veterinarias en la UNLP, aunque al promediar la carrera su fuerte interés por el mundo de las ideas lo impulsó a estudiar Filosofía en la misma casa de altos estudios, donde se destacó como un alumno estudioso y brillante.
Al graduarse viajó a Alemania, para completar el Doctorado en Filosofía por la Universidad de Maguncia, donde vivió varios años. Al regresar a la Argentina, en la década de 1960, obtuvo un cargo en la Cátedra de Ética en la Facultad de Filosofía de la UBA, donde se desempeñaría durante décadas como Profesor Titular. También ejerció la docencia en la Universidad Nacional de Lanús, la Universidad Nacional de Mar del Plata y la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales.
Fue investigador del CONICET desde 1965 hasta su fallecimiento, y obtuvo becas del DAAD y de la Humboldt-Stiftung.
Viajó por el mundo dando conferencias y seminarios y fue un lúcido y prolífico ensayista. Publicó más de 200 artículos especializados y una veintena de libros. El proyecto de su vida fue la composición de una ética convergente, de la cual pudo ver publicados los tres tomos editados el año pasado.
Esa vasta producción le valió el Premio Konex en 1986 por su labor en la especialidad “ética”, y en 2012 el Premio Nacional en la categoría “Ensayo filosófico” por sus trabajos sobre ética convergente.
Ocupó el cargo de presidente de la Asociación Argentina de Investigaciones Éticas, fue miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y miembro honorario de la Asociación Argentina de Bioética
Su primera esposa fue Lucrecia Taboada -con quien tuvo dos hijos, Fabio y Verónica-; se separó años después y contrajo matrimonio en segundas nupcias con Graciela Fernández, unión que mantuvieron hasta el final y que se prolongó en dos hijos, Julián y Carla. Hombre enérgico, humilde y atento que “tenía la inteligencia de la bondad”, como lo recordaron sus familiares, Maliandi fue uno de los intelectuales platenses más destacados de las últimas décadas.
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