Los grandes sofás vivieron una especie de apogeo en décadas pasadas. Eran sumamente buscados. Todos querían tener en la sala de estar una gran superficie mullida en la que pudieran recostarse a ver series de televisión o a conversar. Sin embargo, en estos últimos tiempos la tendencia parece revertirse y en las ferias y exposiciones de diseño se ven cada vez más los “minisofás”, pensados para una o dos personas.
Very Wood solía ser una empresa dedicada a la fabricación de sillas, pero ahora se ha especializado por completo a esta nueva moda. Partiendo de la base de la experiencia que habían adquirido con su producción previa, la empresa comenzó a fabricar pequeños sofás de dos plazas que ahora llevan el nombre de “settees”.
Son una especie de asiento amplio inspirado en un modelo que surgió en el siglo XVIII. Por aquel entonces estos sofás estaban concebidos para que las damas de la corte pudiesen sentarse cómodamente con sus amplias faldas. Very Wood decidió reflotar este modelo con la ayuda de renombrados diseñadores que le dieron un aire algo más moderno.
Otro ejemplo de esta tendencia es la serie ideada por el diseñador alemán Sebastian Herkner, que basó su colección Unam en una elaborada estructura de madera a la que luego colocó soportes de goma elástica. Eso le da al diseño un aspecto muy liviano.
Los sillones del dúo Paolo Lucidi y Luca Pevere también tienen un acolchado extremadamente liviano y son, sin embargo, muy confortables.
Y esos no son los únicos ejemplos. Muchos fabricantes están ampliando su oferta con la incorporación de sofás de dos plazas. Uno de ellos es el modelo Era de Simon Legald para el estudio Norman Copenhagen, de Dinamarca. Otro, About a Lounge Sofa for Comwell de Hee Welling para Hay, que presenta una zona baja filigranada que despierta cierta nostalgia.
“El sofá, con sus formas mullidas, evoca los modelos de la década del 50”, explica Welling. “Queríamos desarrollar un mueble pequeño que invitara a sentirse a gusto y cómodo”. Y no está pensado sólo para la sala de estar. “Este sofá puede funcionar muy bien en apartamentos pequeños, pero también es ideal para halls, salas de hoteles o salas de espera”, observa.
Estos diseños tienen una ventaja: cambian el modo de sentarse. Ya no son para recostarse, sino para estar sentado en una posición más bien activa
OTRO EJEMPLO
Otro buen ejemplo de la variante que ocupa menos espacio es el sofá Traffic del diseñador Konstantin Grcic para el fabricante Magis.
“En realidad los muebles tapizados no me gustan nada”, dice Grcic. Por eso Traffic es una especie de contraejemplo de un tapizado tradicional. El formato es inusualmente pequeño y casi parece concebido para una casa de muñecas.
El primer modelo era sólo de dos plazas, pero ahora también se ofrece para tres personas. Es totalmente sobrio en su diseño y el tapizado se limita a unos almohadones cuadrados que son sostenidos por los bordes con una minuciosa estructura de alambres.
Los muebles pequeños están ganando cada vez más terreno en los mercados. En las grandes ciudades son cada vez más las personas que viven solas y la superficie se vuelve cada vez más escasa y costosa en el sector inmobiliario. Eso lleva a que muchas personas ya no tengan grandes salas donde colocar sillones inmensos.
Pero, por el otro lado, estos diseños tienen una ventaja: cambian el modo de sentarse. Ya no son para recostarse, sino para estar sentado en una posición más bien activa, de modo que, en lugar de ser el sitio para relajarse y ya no hacer nada más, los sofás pasan a ser el sitio adecuado para conversar, trabajar en la notebook o leer el periódico.
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