Nunca pude conducirte con mi zurda
como hacen Pedro Pablo o Luis Alberto
ni llevarte dominada hasta buen puerto
por tener a las virtudes bien en curda.
Pretender que haga goles, cosa absurda
con tamaña condición de rumbo incierto
es como eso de intentar en el desierto
que florezca de las plantas la más burda.
No me creo ser el nueve que se aturda
con los juicios de la prensa, siempre abiertos
que cuestionan a esta izquierda por palurda.
Y no saben que es enorme lo que invierto
para verme habilidoso con la zurda
por ahora bautizada ‘apoyo muerto’.
SUSCRIBITE a esta promo especial