No es sólo el jazmín el que disfruta de estar cerca de la ventana, sino también el jardinero, que puede ver cómo van creciendo sus flores. Llegan a tener hasta dos centímetros y asoman mucho antes de que la planta tenga hojas. De ahí deriva su nombre: nudiflorum, el que florece desnudo.
Si el frío es muy intenso, las flores se congelan. Pero no hay de qué preocuparse, porque los pimpollos son bastante resistentes y ya con sentir un poquito de sol brota la próxima generación. De todos modos, el sitio que más le gusta a esta planta es donde tenga cierta protección y al menos un poco de calor.
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