Cuando la maceta es muy chica para una planta de interior, hay que cambiarla. Sin embargo, ¿cómo saber cuándo hacerlo? Cuando las raíces asoman por los agujeritos en la base de la maceta, por ejemplo. O cuando las raíces crecieron tanto que desplazaron cerca de un tercio de la tierra.
También hay que estar atento para ver si la maceta perdió la forma, si es de plástico, o si presenta rajaduras, en caso de ser de arcilla.
Otro factor que obliga a cambiar la maceta es la relación entre su tamaño y el de la planta, que debe poder sostenerse firmemente en ella. También hay que cambiar el recipiente cuando la tierra forma un cascote, es decir, cuando está tan apelmazada que apenas almacena agua. Cuando es así, el agua de riego se escurre por los costados o se almacena en la superficie.
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