Si vive en una casa con niños, vale la pena pensar en adecuar las superficies vidriadas para evitar accidentes. Existen dos opciones muy buenas: los vidrios laminados y los vidrios templados. ¿Cuál es la diferencia?
El vidrio templado se fabrica sometiendo el material a un calor por encima de los 600 grados y enfriándolo de inmediato. Eso hace que sea muy firme. Si se rompe, se deshace en partes minúsculas y es muy poco probable que alguien salga lastimado. Los fabricantes lo recomiendan especialmente para las duchas, las puertas de vidrio o las barandas de balcones. El vidrio laminado se compone de dos vidrios separados por un folio.
Las partes están unidas por calor y presión. Si se rompe un vidrio, los fragmentos quedan pegados al folio y la superficie total se mantiene como tal. Suele ser recomendado para ventanas que llegan hasta el suelo, puertas de balcón o puertas que tienen una parte de vidrio.
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