La Casa Palacio Atocha 34 fue construida en 1857, probablemente en el antiguo solar del Convento de la Madalena de la Paciencia, fundado en 1560 y derruido en 1836. Hasta el año 2006, cuando fue sometido a su última y actual remodelación, el inmueble había sufrido innumerables reformas, ampliaciones y reparaciones. Tras diversos usos como viviendas, talleres y colegio, se encontraba en un estado francamente deteriorado.
El edificio tiene 3.955 m2 distribuidos en bajo, entreplanta, tres pisos superiores y una cuarta planta bajo cubierta. Está construido en un solar de 1.259 m2 , de forma casi rectangular, con 18 m de fachada, que se amplían hasta 34 m en su parte trasera. La planta tiene un cuerpo central, con dos patios de luces a los costados, y un ala en la zona este que cierra un patio interior abierto, de 400 m2 .
La fachada, de estilo clásico, sobrio y elegante, cuenta con doce balcones de rejería rematados por molduras, y una cornisa superior con ménsulas de ornamentos florales y vegetales. El frente a pie de calle es de granito, sobre el que destaca el gran portalón de madera, profusamente labrado.
En el interior, llama especialmente la atención el paso de carruajes de la entrada, con una altura de techo de 7 metros, que conduce en línea recta al jardín posterior. Cabe destacar la espectacular escalera principal, uno de los elementos originales y protegidos de la edificación, con peldaños de pino melis con desgaste natural, barandilla de rejería y una bella ornamentación de ménsulas, cariátides y adornos vegetales en escayola, que se remata en un lucernario.
El gran salón y la “salita real” de la primera planta, de gran riqueza ornamental, gozan de protección y se respeta su estado actual durante la Exposición.
En cuanto a las estancias, prácticamente todas fueron reestructuradas, eliminando tabiques que dieron lugar a espacios amplios y luminosos de gran altura (3,5 m).
Los suelos se sustituyeron por grandes lamas de madera de jatoba y, en algunos casos, se habilitaron altillos y se dejaron a la vista las vigas de madera antiguas.
La característica más notable de este edificio señorial en su estado actual es el sorprendente maridaje de la arquitectura decimonónica con viviendas tipo loft, considerada una de las soluciones habitacionales de concepto más moderno del siglo XXI.
Más de 150 años después de construido, el edificio adapta su estructura a las nuevas formas de vivir:
· La escalera original sigue siendo hoy el eje de las dos zonas donde se sitúan las viviendas.
· Los altos techos, de 4 metros, se han aprovechado con altillos que duplican los metros disponibles.
· Las amplias ventanas abalconadas se mantienen, dotando a todas las estancias de luz natural y vistas exteriores.
· Se ha mantenido el antiguo paso de carruajes, conservando así el aire señorial y palaciego del edificio.
· El patio de interior, con adoquines de granito, funciona como zona verde interior, un lujo de antaño al que no se renuncia hoy.
· Así mismo, se han conservado y sacado a la luz materiales de la construcción original, como las vigas de madera, molduras de escayola, rejería, etc.
En definitiva, en la remodelación de 2006 se respetó el contenedor, manteniendo e, incluso, potenciando aquellos elementos que suponían, tanto antaño como hoy, un lujo o un beneficio para sus habitantes.
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