Por el lugar donde ocurrió el asalto, todos pensaron en los “wheelie-chorros” (ver aparte). Pero esta vez los ladrones no irrumpieron haciendo figuras en el aire con una moto. Saltaron una reja y sorprendieron al dueño de una vivienda de 62 Nº 1519 entre 25 y 26, al que golpearon y maniataron, para después robarle dinero, un televisor y una computadora.
Ayer este diario se contactó con el yerno de la víctima, que se quejó la inseguridad que hay en el barrio.
Su suegro, trascendió, estaba haciendo tareas de limpieza en la propiedad cuando aparecieron tres delincuentes. muy violentos.
Al parecer, en medio del ataque, a la víctima le pusieron un trapo en la cabeza para que no pudiera ver los rostros de quienes, a esa altura de la tarde, le revisaban la totalidad de su domicilio.
Atado con un cable, tuvo que hacer bastante fuerza para liberarse y salir a contarle a sus familiares -que viven sobre el mismo lote, pero en una casa contigua- lo que le había pasado.
Demás está decirlo, en ese sector de la Ciudad se ha instalado una situación de inseguridad extrema y el temor de los vecinos es muy grande.
Es que los robos ocurrieron en un radio de pocas cuadras: 62 entre 25 y 26; 22 entre 59 y 60; 60 entre 21 y 22 y 55 y 29.
“Algo raro está pasando acá con la Policía”, aseveró un familiar de la víctima del asalto.
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