En silencio y con mucho esfuerzo, Hernán Bonvicini fue escribiendo su propia historia en Estudiantes, club al que llegó hace cinco años luego de varias temporadas en la Liga Amateur Platense. Primero desembarcó en la Quinta División y desde que Nelson Vivas asumió como cabeza del grupo principal es uno de sus principales asistentes. Así cumplió un sueño que no imaginaba cuando alentaba al equipo desde la ochava de 115.
Fuera del Club hizo de todo. Manejó un remisse, trabajó en el Bingo de diagonal 80 y se las ingenió para llevar dinero a su casa. En paralelo despuntaba el vicio de dirigir en la Liga Amateur Platense. Hasta que un día lo conoció a Juan Sebastián Verón, cuando lo tuvo como jugador en Brandsen. Tan buena impresión le causó a la Brujita que no dudó en recomendarlo para su llegada a Estudiantes. Pocas historias de superación como ésta...
-¿Cómo es esto de ser la mano derecha de Vivas?
-En principio somos un grupo de trabajo donde todos tenemos la misma importancia. No creo ser la mano derecha, pero sí un eslabón más que en el día a día colabora con el entrenador para que pueda tener todas las herramientas necesarias como para tomar las mejores decisiones. En pocas palabras, ese es mi rol dentro del cuerpo técnico. A partir de esa claridad junto al grupo de trabajo y con la apertura que tiene Nelson (Vivas) para con nosotros, armamos un muy buen grupo de trabajo.
-Lalo Colombo es el otro ayudante de campo y conoce a Vivas desde la juventud. ¿Cómo fue tu adaptación ya que lo conociste en Estudiantes?
-Cuando él vino a Reserva yo estaba en Quinta División. En ese momento tenía a cargo al Rusito Ascacibar y Tití Rodríguez, entre otros. Entonces él, a mitad de año, comenzó a promover a varios de esos chicos a Reserva. En ese momento empezamos a conectarnos y a intercambiar opiniones futbolísiticas para que yo pudiese trabajar lo más cercano posible a la idea suya porque los chicos subían y bajaban. En aquellos momentos hablamos mucho de fútbol y coincidimos. Y además de coincidir en lo futbolísitico armamos una relación afectiva y de confianza. Por eso me llamó para ocupar este cargo y le voy a estar agradecido por siempre.
-¿Es una persona muy receptiva? ¿Es fácil que acepte una idea del resto?
-Sí, consensuamos bastante. Incluso hemos tenido diferencias en algunos partidos pero lo importante es que dentro de ese intercambio podamos tomar las mejores decisiones que favorezcan al equipo. Eso es lo que ponemos como prioridad. El escucha a todos y después elige cual cree que de todas las opiniones le puede hacer mejor al equipo.
-¿Les preocuparon los malos resultados cuando volvieron de los Estados Unidos?
-Siempre consideré que no era para preocuparse porque no es lo mismo un amistoso que jugar por los puntos. Además nos jugó en contra que la pretemporada haya sido más larga de lo planificado el año pasado. Eso hizo que no llegásemos al ciento por ciento. A partir del partido contra Dallas se empezó a ver otra cosa, ya con las cargas normales y con la reincorporación de varios futbolistas. La preparación que tuvimos en este verano para mí fue de las mejores que realizamos.
-Uno de los objetivos para este año es la Copa Libertadores. ¿Analizaste la zona que le tocó a Estudiantes?
-Analizar los rivales desgasta muchísimo. Parece fácil pero no lo es. Nos lleva mínimo una semana, para llegar al detalle, cuando estamos en proceso de competencia. Además nos estaríamos enfocando en una prioridad que todavía no lo es, porque antes tenemos la cabeza puesta en Vélez. Obvio que la Copa es un incentivo en el cual nosotros tendremos que estar a la altura de Estudiantes. Son rivales difíciles pero nosotros también lo somos. Esperemos ser competitivos y cumplir el primer objetivo: superar la primera fase.
“Verón dentro del grupo tiene una forma de ser que no es como la que muchos creen. Es abierto y está predispuesto siempre”
-Sos un ejemplo de superación. Hace cinco años dirigías en Brandsen y hoy estás por jugar la Libertadores. ¿Te lo ponés a pensar?
-A veces conviviendo en el día a día con el plantel uno no es consciente de lo que fue viviendo. A veces miro para atrás porque jamás hay que olvidarse el lugar del cual uno salió. Encontrarme ahora acá en la Primera de Estudiantes es un orgullo enorme, pero también es cierto que me ha demandado un esfuerzo enorme. Por un lado siento que estoy en el lugar que menos esperaba cuando era entrenador de la Liga y por el otro que recorrí un camino de preparación para lograr estar acá. Buscando esa oportunidad encontré que se me abra la puerta. Desde ese lado estoy cumpliendo con el objetivo de todos los técnicos de llegar lo más lejos posible, dedicándome ciento por ciento a Estudiantes. Cuando termine analizaré mi carrera, pero hoy estoy pensando en seguir preparándome, crecer y ser mejor profesional un poco más cada día.
-De este cuerpo técnico sos el único que ya dirigió a Verón. ¿Qué recuerdos tenés?
-Es verdad (se ríe). No les pregunté a mis compañeros, lo voy a hacer. Lo dirigí en Brandsen, en otro contexto claramente. Sebastián (Verón) dentro del campo tiene una forma de ser que no es como la que muchos creen que es. Es abierto, está predispuesto siempre y por eso es el profesional que es y que llevó adelante la carrera que llevó. Haberlo dirigido antes tal vez me de un poco más de confianza, pero él hace las cosas simples.
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