Adentro de cajones, de latas en la cocina y detrás de muebles: los ladrones no dejaron ni un rincón sin revisar con tal de encontrar la plata que había escondida en la vivienda. En algún momento del robo la descubrieron y se la llevaron. Cuando el dueño estuvo de vuelta, se encontró con algo que no se parecía a su casa, sino a un caos total.
Al desorden se le sumó otra circunstancia que, para la víctima, fue más grave que no tener más sus ahorros: una de sus perras desapareció de la casa, aunque no se sabe si los delincuentes se la llevaron o si se escapó y se perdió en la calle.
Gustavo vive en 13 entre 487 y 488 de Villa Castells, frente al camino Centenario y muy cerca del arroyo que marca el límite con City Bell. Ayer a las 9 de la mañana salió de su domicilio y regresó tres horas más tarde.
Ese rato les sobró a los asaltantes que se metieron por el sector trasero de la casa. ¿Lo estuvieron esperando? ¿Conocían sus movimientos? Son preguntas que hasta ahora los investigadores no consiguieron responder, aunque intuyen que así fue.
Si se tiene en cuenta todo lo que robaron, eran por lo menos dos. Por un lapso indeterminado -nadie los vio ni notó movimientos sospechosos en la cuadra- se dedicaron a abrir, revisar, romper y tirar cualquier objeto que pudiera contener dinero escondido.
En efecto, lo encontraron en plena búsqueda. Se apoderaron así de once mil dólares: “Eran todos los ahorros que tenía”, se lamentó Gustavo, en diálogo con este medio.
Mientras, también arrasaron con los otros objetos de valor que había, a la vista y guardados: dos televisores, algunas joyas de oro y hasta un grupo electrógeno.
El hombre volvió al mediodía y se topó con un cuadro desolador. Había hasta comida desparramada por el suelo, más papeles y otros elementos que quedaron fuera de lugar.
“Es la primera vez que me pasa esto. Es desesperante llegar a tu casa y encontrarla así, algo que te hace sentir muy mal”, expresó la víctima.
A medida que Gustavo se abría paso por entre el caos generalizado, fue notando que, al menos, tres de sus cuatro perros estaban bien. Pero en el recuento faltó una de las mascotas, y el cuadro se tornó aún peor para él.
El animal, de raza airedale terrier y de cuatro años, se llama Carmina. Su dueño desconoce si se la robaron para una eventual -y dudosa- reventa en el mercado negro, o si se perdió cuando salió por la puerta que rompieron los delincuentes.
Por si alguien la ve o, sabe de ella, dejó sus teléfonos de contacto: 2214844026 o 2216250425.
La Policía intervino en el episodio y se inició una causa por el robo. Teniendo en cuenta cómo es el barrio, resulta complicado ubicar alguna cámara de seguridad cercana que ayude a establecer cuántos ladrones eran y en qué vehículo se llevaron el botín.
Todo sucedió en el marco de una localidad por demás castigada por la delincuencia. En prácticamente todos los puntos de Villa Castells ocurrieron, desde el inicio del año, asaltos de toda clase, algunos violentos.
Entre casas vaciadas en plena madrugada, entraderas -algunas frustradas por mascotas-, arrebatos a chicos y mujeres en la calle y asaltos a negocios, esa zona de Gonnet sigue necesitando medidas urgentes de seguridad.
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