Adrián Caetano explora la crueldad humana en “El otro hermano”, un policial extraño y oscuro protagonizado por Leonardo Sbaraglia y Daniel Hendler que se estrenará mañana, y donde aborda las desventuras de un hombre al que nada parece importarle y que queda envuelto, a partir de la muerte de su mamá y su hermano, en una sorprendente trama de secuestros, torturas y asesinatos.
El cineasta vuelve a desplegar aquí todo su talento, con un estilo seco y preciso, y expresa su amor por el cine de género: “Siempre quise hacer un policial negro. En este filme son todos muy crueles y darle un marco de género me ayudó mucho, porque es un espacio contenedor para tanta maldad. Había que reírse un poco de toda esa negrura para poder hacer una película que pueda ser apreciada a nivel popular”, indicó.
Libremente inspirada en la novela “Bajo este sol tremendo”, de Carlos Busqued, la nueva película de Caetano sigue los pasos de Cetarti, un hombre indiferente a todo, sin proyectos, que pasa el tiempo encerrado fumando marihuana y viendo TV, hasta que alguien le informa que su madre y su hermano fueron acribillados a escopetazos en Lapachito, un pueblo perdido en el Chaco, a donde viaja a reconocer los cadáveres.
APARECE SBARAGLIA
En ese lugar caluroso y desértico, Cetarti (Hendler) conoce a Duarte (Sbaraglia), un ex suboficial del Ejército, colega del asesino de sus familiares -que supuestamente se suicidó de un escopetazo después de matarlos-, que lo ayuda a hacer los trámites para cremar los cuerpos y le propone, de manera sorpresiva, la posibilidad de mentir para cobrar un seguro de vida y repartir ese dinero en partes iguales.
Mientras Duarte (rol por el que Sbaraglia acaba de ser reconocido como el mejor actor en el Festival de Málaga) cobra el rescate de las personas que secuestra y mantiene cautivas en la casa de Danielito, su joven colaborador, Cetarti transforma esta visita inesperada a Lapachito en una oportunidad para juntar dinero para viajar a Brasil, ya que cobra ilegalmente ese seguro y además vende a un chatarrero todas las pertenencias de su hermano muerto, un hombre con el síndrome de Diógenes, que juntaba montañas de objetos en su casa. Y, en el camino, se va sumergiendo lentamente en una nebulosa de complicidad, mientras el calor y el efecto de la marihuana le impiden ver hasta qué punto su nuevo socio es heredero de lo más siniestro de la última dictadura militar.
“Es una película bastante claustrofóbica, calurosa, que transcurre en gran medida en un sótano en el Chaco. El paisaje donde ocurre todo es un pueblo devastado, apocalíptico, que parece haber sufrido una guerra o algo que dejó a todo el mundo hecho mier...”, según apuntó el autor de filmes como “Bolivia” y “Un Oso rojo”, que ahora prepara el rodaje de “Sandro de América”, una serie de TV sobre el cantante popular Sandro. Siempre en actividad, afirmó que “lo que me mantiene vivo son las películas que tengo ganas de hacer y no pude filmar todavía.
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