Saque fuerte a la “T”. Devolución forzada de Nadal. La pelota se fue larga. Federer comienza su festejo; mientras que en la gradas del Crandon Park de Key Biscayne, Mirka Vavrinec se abraza primero con Ivan Ljubicic y después con Severin Lüthi, los entrenadores de su marido, que con 35 años ganó en una hora y 34 minutos por tercera vez el Masters 1000 de Miami.
En definitiva, el partido tuvo una resolución más fácil de lo que se imaginaba en la previa, ya que Federer se impuso en dos sets: 6-3 y 6-4. Hay que tener en cuenta que el suizo debió batallar más de tres horas con el australiano Nick Kyrgios para acceder a la final; mientras que Nadal obtuvo su pase con mayor holgura ante Fabio Fognini, pero el mallorquín no pudo frente a la practicidad del juego del suizo.
Desde el comienzo del encuentro, Federer buscó la agresividad desde su servicio y con su derecha quirúrgica hizo complicadas las devoluciones del español desde el fondo de la cancha.
Nadal logró conservar su saque en los games 4 y 6 con cierto esfuerzo, para mantenerse 3-3, por ejemplo. Sin embargo, en el octavo juego, Federer aprovechó el “punto de quiebre” y se adelantó por 5-3 para luego coronar el primer set con su servicio.
El español sabía que la única opción que tenía era jugarle su drive por el lado del revés al suizo. Pero Federer estuvo intratable y no le dio chances. Tampoco en el segundo parcial, que enderezó a su favor en el noveno game, cuando quebró el servicio con un revés paralelo y se anticipó 5-4 en el marcador.
El mallorquín ya no tenía resto físico, tenístico ni mental como para dar vuelta la historia, que se completó al game siguiente, con un Federer que resolvió el pleito, cuando una pelota del español se fue larga por el fondo de la cancha.
Sin lugar a dudas, lo de Federer -quizá el mejor jugador de todos los tiempos- ya excede los límites del tenis. Es un fenómeno del deporte mundial admirado por todos. Pese a los 35 años, y después de 6 meses de inactividad como consecuencia de un “accidente” casero”, el suizo está jugando en un nivel superlativo y mantieneel “hambre de gloria” como cuando comenzó a jugar en el circuito profesional desde 1998.
De esta manera, Federer, que a partir de hoy ocupará el cuarto puesto en el ranking mundial, no sólo logró el título número 91 de su exitosa trayectoria sino que se consagró por tercera vez en Miami, luego de los festejos de las temporadas 2005 (ante Nadal, casualmente) y 2006 (frente al croata, Ivan Ljubicic, hoy su entrenador como quedó dicho), respectivamente.
Además, el suizo descontó la estadística personal que mantiene con el español, que ahora domina por 23-14. Pero Federer tiene el hándicap que lo derrotó en los tres enfrentamientos de la temporada, pues anteriormente le había ganado las definiciones del Abierto de Australia y Masters 1000 de Indian Wells.
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