De la mano

La vajilla es parte de la gastronomía. Muchos platos no tendrían su origen si antes no se hubiera pensado dónde presentarlos.

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Parece que de un buen plato o un buen vino se puede disfrutar en cualquier sitio y sobre cualquier lugar, sin embargo, nada como un buen diseño sobre la mesa para presentar el menú más sencillo.

Así lo demuestra una exposición que ha recorrido el mundo desde Tokio (Japón) a Miami (EEUU); de Toronto (Canadá) a Liubliana (Eslovenia); y que como colofón final se puede contemplar en Barcelona (España) hasta el mes de mayo.

“Tapas. Spanish Desing for Food”, en el Museu del Disseny, es una muestra que bucea en la interacción entre el diseño y la gastronomía, durante los últimos 25 años.

La intersección en la que confluyen el diseño y la comida relaciona el mundo de la cultura con la alimentación y con la historia, a través de tres espacios temáticos

Un paseo por sus salas nos enseña, con 250 piezas, la férrea conexión entre cocina y diseño, arquitectura o interiorismo.

Según Juli Capella, el comisario de la exposición, “sin la ayuda del diseño la gastronomía no existiría”, de ahí que la aportación del diseño desde los principios de la humanidad y de cómo los platos o los cubiertos han ido evolucionando es evidente.

Este experto lo argumenta señalando que el cocinero Ferrán Adrià, desde su mítico restaurante el Bulli, dio un giro pionero a la alta cocina proyectándola internacionalmente, y, para realizarlo, “incorporo el diseño como parte sustancial de su investigación”.

“COCINAR ES DISEÑAR COMIDA”

Precisamente, Adriá es el autor de la cita: “Cocinar es diseñar comida”. “Si él lo dice, solo hay que hacer una reverencia”, ha señalado Capella.

La intersección en la que confluyen el diseño y la comida relaciona el mundo de la cultura con la alimentación y con la historia, a través de tres espacios temáticos: la cocina, donde se preparan los alimentos y sus instrumentos; la mesa, donde se presenta y comienza el ritual social y la comida en sí, el diseño de los alimentos, que van desde los más tradicionales a los más sofisticados y que todo constituye un espacio esencial.

“Sin la ayuda del diseño la gastronomía no existiría”, comenta Juli Capella, comisario de la exposición: “Tapas. Spanish Desing for Food”

En la exposición hay piezas de más de 100 diseñadores, entre ellos Jaimen Hayón, Patricia Urquiola, Curro Claret o Martín de Azúa y, a través de ellos, descubrimos dónde fue ideada la batidora, el exprimidor, o cómo el chocolate procedente de México pasó de ser amargo a convertirse en una bebida azucarada, o que la mejor aceitera del mundo se patentó en España y no en Italia como se cree.

El ingenio para incorporar nuevos instrumentos a la cocina y a la mesa están directamente relacionados con la imaginación de diseñadores y restauradores.

El chef Jordi Roca ha creado utensilios para crear postres y originales platos para presentarlos. La empresa Lékué ha innovado con productos en silicona de platino. Mientras que Luesma&Vega ha iniciado el desarrollo de vajillas personalizadas para chefs internacionales.

El círculo de la buena mesa se cierra con un buen menú servido en un excelente recipiente

“La exposición, en definitiva, trata de mostrar cómo el mundo del diseño ha intentado ir dando solución al mundo de la gastronomía desde un punto de vista funcional, creativo y estético, aportando soluciones ingeniosas a lo largo de su historia”, ha resaltado Juli Capella.

“La elaboración de un buen plato conlleva un ritual y, ponerlo sobre la mesa, debe de obedecer a ese momento especial por lo que lucir un buen plato y una cubertería adecuada es una condición esencial para que el círculo de la buena mesa se cierre”, ha comentado el experto.

 

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