Algunos la comparan con una pera sobre una copa y para otros se parece más a una especie de seta, hay quienes la han bautizado como “el hogar con una sola pierna”, pero todos coinciden en que la llamada ‘House in the Orchard’ (la casa en la huerta) es una vivienda familiar fuera de lo común, e imaginarse viviendo allí produce cierto vértigo.
La casa, de concreto, madera y poliuretano, tiene un volumen interior de 342 metros cúbicos y un suelo de 80 metros cuadrados, la ha proyectado el arquitecto Jan Šépka y se edificó en Praga-Kyje (República Checa), sobre una parcela con pendiente , desde donde se observa una hermosa vista del valle, según su creador (www.sepka-architekti.cz) .
‘House in the Orchard’ es una casa de pequeñas dimensiones pero con carácter, integrada en una zona de jardines con seis árboles completamente crecidos, explica su autor, el arquitecto Jan Šépka
“El nombre de “casa en la huerta” refleja su concepto de construcción consistente en una casa de pequeñas dimensiones pero con carácter, integrada en una zona de jardines con seis árboles completamente crecidos en sus inmediaciones”, explica el arquitecto Jan Šépka.
HOGAR SINGULAR SITUADO EN UNA PENDIENTE
Además del entorno vegetal, la pendiente y orientación de la parcela han influido mucho en la forma y en la disposición de este singular edificio que descansa sobre una sola pata, como las garzas o los flamencos.
Todo los cuartos miran hacia el sur, menos su salón que, si bien está orientado hacia el norte, está provisto de una claraboya que permite el paso de abundante luz natural del sol del sur, según señala la ficha técnica del proyecto.
“La planta baja tiene la forma de un círculo, que en su parte sur forma dos plazas, donde se encuentran los dormitorios, cocina y baños”, explica Šépka.
“Desde el punto de vista de la estabilidad estructural el círculo es ideal para la distribución de fuerzas del edificio, y por eso opté por aplicar esa forma geométrica en la base de la casa”, añade.
Según este arquitecto, asentar esta casa de madera sobre un solo pilar de hormigón reforzado con acero, le confiere “estabilidad estructural y ha sido la solución que más se adapta a las difíciles condiciones del terreno, consistente en una cuesta empinada, y era más económico que unos cimientos convencionales”, indica.
“Desde el punto de vista de la estabilidad estructural el círculo es ideal para la distribución de fuerzas del edificio, y por eso opté por aplicar esa forma geométrica en la base de la casa”, añade Šépka
SOBRE UNA PATA DE CONCRETO
“La forma irregular del edificio se divide en espacios triangulares planos, que aseguran la solidez de la construcción y permiten la colocación de tableros de madera contrachapada de abedul en su interior, donde predomina la madera, mientras que el edificio está aislado del exterior por una capa de poliuretano y está recubierto por una película impermeable en su parte superior”, agrega.
“En una primera mirada la ‘House in the Orchard’ parece ser un proyecto puramente escultórico, pero decidí reducir su basamento al mínimo después de analizar los cimientos de otros edificios situados sobre pendientes empinadas, dando como resultado un pie de concreto con un plataforma circular”, explica Šépka.
Dado que este pilar se asienta sobre un suelo cohesivo (con una gran resistencia y cohesión) los cimientos de la casa se construyeron con bastante facilidad, según indica Šépka, añadiendo que esa estructura de soporte de hormigón “es hueca y su interior aloja las instalaciones de agua, alcantarillado y electricidad”.
“Nadie vive en la casa por el momento, aunque los propietarios se están preparando para mudarse allí en los próximos meses”, adelanta el profesional.
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