La economía redondeó un buen semestre, luego de que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) revisó los datos del año, dando como resultado una suba anual en el nivel de actividad de 0,4% (1,2% trimestral, sin estacionalidad) y no de 0,3% (1,1%) como se había anunciado anteriormente. Además, la economía se expandió 2,7% en el segundo trimestre de 2017 (con una suba de 0,7% trimestral, sin estacionalidad), acumulando 2 períodos consecutivos de avance (o 4, en términos trimestrales).
De esta manera, la economía acumula una expansión de 1,6% en los primeros seis meses del año.
Estos datos sorprendieron a más de un analista, destaca un informe de la consultora Management & Fit. Las expectativas de mercado (REM) terminaron sobreestimando el crecimiento, ya que se esperaba una expansión de 1,4% (relevamiento de mayo, última edición donde se consultó por el segundo trimestre).
TASAS CHINAS
Si bien la economía no crece a “tasas chinas”, el dinamismo que está adquiriendo es positivo por varias razones debido a que ya se recuperó el terreno perdido desde el cambio de gestión; desde el lado de la oferta, se trata de un crecimiento más generalizado (13 de los 16 sectores ya crecen en términos interanuales) y desde el lado de la demanda, se trata de un crecimiento más sustentable (basado en inversión); y aún con estas cifras Argentina se ubica entre las economías de mayor crecimiento regional.
El consumo continúa recuperándose. El consumo privado creció por segundo trimestre consecutivo acelerando su ritmo de expansión anual de 0,9% a 3,8% (idéntico dato para la serie desestacionalizada).
Estos resultados están en línea con la información adelantada por el EMAE para el sector de comercio (4% en junio) y la evolución del IVA real (7%) pero no así con los datos de ventas minoristas (que cayó 1%, según CAME) ni con las ventas en supermercados y shoppings (con bajas de 1% y 9%, respectivamente).
La evolución del principal componente de la demanda agregada está dentro de lo esperado, si se tiene en cuenta la evolución del empleo y los ingresos de los hogares. Descontado el efecto de la inflación, los salarios del sector privado formal aumentaron 7% anual en junio, mientras que la jubilación mínima lo hizo en 6%.
La inversión avanza a paso firme. En el segundo trimestre creció 7,7% anual (8,3% trimestral, sin estacionalidad) y estimaciones propias para julio muestran que el tercer trimestre comenzó con el pie derecho (alrededor de 20% anual).
El resultado es que la inversión se está conformando como el componente más dinámico de la demanda agregada. Precisamente, esto es lo que busca el Gobierno, ya que para aumentar la productividad (y, por lo tanto, el crecimiento de largo plazo) es necesario incrementar la inversión.
La tasa de inversión en Argentina se ubica en torno al 15% del PBI, cuando la visión de consenso establece que para crecer a más del 3% anual a largo plazo resulta necesario llevarla por encima del 20%.
Es decir, con elevar la tasa de inversión al promedio regional se podría crecer de forma sostenida a un buen ritmo. Con esta idea en mente, el Gobierno está trabajando en distintas líneas de acción: lograr una demanda doméstica dinámica; trabajar para atenuar y/o eliminar el sesgo antiinversión del marco regulatorio; estabilizar la macroeconomía, de forma tal de reducir la incertidumbre y estirar el horizonte temporal de las decisiones e invertir en infraestructura, para generar externalidades positivas sobre el sector privado, destaca en su informe Management & Fit.
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