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Trabajo de plataformas

Ya son casi mil los repartidores “low cost” que pueblan las calles platenses

En menos de un año, las apps se expandieron y la presencia de los mensajeros se disparó. Radiografía del fenómeno en la Ciudad

ya son parte del paisaje urbano. cada vez se suman más repartidores de las app. ya son casi mil / g. calvelo

Erik, repartidor “ Erik forma parte de la plantilla de repartidores de Rappi trabaja ocho horas diarias en las que recauda unos $600 promedio. La empresa le da unos $40 por viaje y, según dice, sobre la actividad, después de pasado enero “sale un pedido detrás de otro”. Cuenta que mochila y remera la tienen que pagar, pero si cumplen cierta cantidad de viajes la obtienen gratis.

Entre la velocidad con la que avanzan, la cantidad que son y lo colorido de sus uniformes y mochilas, cambiaron en pocos meses el paisaje urbano de la Ciudad. Son los jóvenes que en bicicleta o en moto realizan los “deliveries”, en líneas generales de comida, pero también de súper y de kiosco, entre otros pedidos. Además de verlos ir, venir y cruzarse en las calles, tienen sus “postas”. Como su trabajo es producto de aplicaciones que se bajan al celular y no necesitan más que atender desde esas plataformas las demandas del público, no disponen de un espacio físico en particular y es fácil encontrarlos reunidos, con su peculiar equipamiento, y hasta que se van yendo a medida que le sale trabajo, en las plazas Moreno y San Martín y en alguna esquina del sector gastronómico de diagonal 74. Eso ocurre entre el mediodía y las cuatro de la tarde y después, más cerca de la hora de la cena.

Concluyó con estos ejércitos circulantes toda una forma de “delivery” de la que durante años se hizo cargo el mismo comercio que elaboraba el pedido. Tercerizado a esta nueva modalidad, los negocios ahora no necesitan contar con personal en relación de dependencia, ya que lo que se armó, en La Plata con tres empresas, son servicios que de manera independiente se ocupan de responder a los pedidos de los consumidores.

El sistema funciona así: el usuario baja la app a su celular y desde ahí realiza su pedido, por caso, de pizza o helado, de la casa que desea hacer el consumo. Puede pagar desde la aplicación (con tarjeta de crédito) o al joven que le acerca lo solicitado (con efectivo). Recibe en el celular como información el nombre y apellido de quien le hará la entrega, el dato de si la persona va en moto o en bici y el tiempo que va a demorar. La demanda tiene que resolverse dentro de los 35 minutos. Si llega a producirse algún inconveniente que retrasa la llegada se le comunica y se le da la opción de cancelar la operación. Paga $30 extra por el envío.

Para la mayoría de los chicos que realizan este trabajo -salvo en una de las firmas, que decidió cuadrarse en el marco de trabajo tradicional- se trata de un “cuentapropismo” similar a la aplicación Uber en transporte de pasajeros. Deben ser titulares de un monotributo, tienen que poner ellos su medio de locomoción y comprar, además, la caja térmica que cargan en la espalda con los pedidos. Si la manera de moverse es en moto, el sistema le exige poseer carné de conducir.

Si bien varía con cada repartidor, cada empresa y la demanda del día, alguien que trabaje unas ocho horas recauda desde $600. Cuánto les pagan por cada viaje depende de distintos factores que se rigen por un algoritmo que, incluso a los repartidores, les cuenta precisar, aunque estiman entre unos $30 y $40 por entrega, según la empresa. Aparte existe la posibilidad de recibir propinas. Para las app, la mayor ganancia corre por las alianzas con los comercios, a los que, explican, cobran una comisión por cada venta.

Como por lo general los pedidos son asignados por cercanía física con el cliente, cada repartidor debe trazar estrategias individuales para “cazarlos”, hallando los puntos del mapa platense en los que presume que su celular encontrará mayor actividad.

La primera en aparecer en nuestra ciudad fue “Pedidos ya”, pero al poco tiempo desembarcó “Glovo”, que funciona en la capital federal y en otros varios puntos del país. Esta, actualmente, la que más repartidores tiene en la ciudad. Finalmente, se agregó “Rappi”. En urbes más grandes como la de Buenos Aires en la actualidad son cinco las marcas. Todas se caracteriza por colores bien fuertes que se portan en las mochilas y las remeras de los cadetes.

Estas firmas de servicios de “delivery” no sólo se incorporaron con una destacada presencia al tránsito de la Ciudad sino que además inundaron los espacios publicitarios de la vía pública. Disponen, por otra parte, de un lugar preferencial en varios de los comercios gastronómicos, como en las casas de comidas rápidas, que tienen varias cajas para despachar los pedidos de los clientes y uno de esos sectores está reservado a las marcas de entrega inmediata.

Cada repartidor debe buscar estrategias para conseguir más entregas

Una de las particularidades de estas app es que de esta manera los usuarios no están atados al servicio de entrega de los comercios que a veces están sobrepasados de pedidos y los negocios ya no cargan con la responsabilidad de dar explicaciones a los clientes.

Para aceitar todavía más el negocio, las empresas realizan acuerdos con las casas de comida, pizzerías, heladerías y restaurantes y así ofrecen lugares de privilegio en la app para que incrementen sus ventas.

Se calcula que por estos días hay en la Ciudad casi mil repartidores y tantos ya son que piensan en nuclearse en alguna clase de sindicato. La Asociación de Personal de Plataformas (APP) se convirtió en el primer gremio de plataformas digitales del país en pedir su inscripción formal para representar a los trabajadores del sector y se presentó formalmente en la Secretaría de Trabajo de la Nación para solicitar el reconocimiento.

PREOCUPACIÓN POR LA INSEGURIDAD

Uno de los temas que más preocupan a los repartidores es la inseguridad. A fines del año pasado, cientos de cadetes de estas tres aplicaciones participaron de distintas movilizaciones para reclamar que se tomen medidas a fin de ponerle freno a la ola de asaltos de la que, denuncian, son blanco.

Tanto temor generó la inseguridad que muchos repartidores se vieron obligados a modificar sus horarios, sobre todo para esquivar los turnos nocturnos, que son considerados los más peligrosos.

Los mensajeros denunciaron sentirse la presa de ladrones que los atacan en distintas zonas de La Plata, especialmente en la banda nocturna del servicio, de 20 a 1.

En ese horario fue baleado -en noviembre pasado- Kevin Sanhueza, un estudiante universitario neuquino de 27 años, que trabaja con la aplicación Glovo. El viernes 16 esperaba frente a un edificio situado en 16 entre 42 y 43 para entregar un kilo de helado. Fue abordado por motochorros y uno de los ladrones le dio un tiro en el tórax. El caso generó fuerte inquietud y movilizó a todo el sector.

$40
calculan que les dan por cada entrega, aunque los repartidores aclaran que el monto varía con cada viaje y puede ser más o menos, dependiendo de diferentes variables que se ajustan, a su vez, a través del algoritmo de la aplicación con la que trabajen.
35
minutos es el tiempo en el que debe resolverse, por lo general, la demanda del cliente de las aplicaciones de reparto. Los clientes pueden seguir en tiempo real la ubicación del repartidor asignado y si se prevén retrasos la aplicación enviará un aviso.
9
kilos A la hora de solicitar un mandado a un repartidor, por caso realizar una compra en el supermercado, hay que tener en cuenta que en las cajas que usan para depositar la mercadería pueden trasladar hasta nueve kilos de peso y con un volumen de 40x40x30 cm.

 

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