El desayuno es una de las comidas más importantes del día. Su consumo regular está asociado a mejoras en el rendimiento físico e intelectual y se considera un marcador positivo en la prevención de la obesidad infantil. Un buen desayuno debe contener: una porción de lácteos; una porción de carbohidratos, idealmente de digestión lenta, ya que brindan mayor saciedad a largo plazo -pan integral con semillas, cereales integrales, galletitas con avena, frutos secos-; una fruta - siempre que sea posible, fresca y con cáscara, también para brindar más saciedad-. Es clave comenzar el día ingiriendo nutrientes que nos ayudarán a mantenernos saludables y con el peso adecuado. Los minerales, las vitaminas, el zinc, el calcio y el hierro nos permitirán tener un mejor rendimiento intelectual y prevenir enfermedades.
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