Por primera vez en su historia, River jugó anoche por la Copa Libertadores de local en el estadio Monumental a puertas cerradas, lo que significa sin público en las tribunas.
De este modo, el campeón de América comenzó a cumplir la sanción que le impuso la Conmebol por los episodios de violencia registrados entes de la histórica final contra Boca, que al final se trasladó a España.
El club de Nuñez debió pagar 400.000 dólares de multa, tendrá que disputar un partido más de local (contra Alianza Lima) sin público y Marcelo Gallardo, su entrenador, recién en el próximo podrá recuperar su lugar en el banco de suplentes.
Fuentes de la entidad dejaron trascender que jugar a puertas cerradas contra Palestino, a la dirigencia le representó una perdida de ingresos calculada en 25 millones de pesos.
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