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Una nueva protesta recalienta la crisis en Hong Kong

Manifestantes opositores volvieron a tomar el aeropuerto, lo que obligó a las autoridades a suspender todos los vuelos de salida y llegada

Manifestantes opositores volvieron a tomar el aeropuerto de Hong Kong e impidieron la salida y llegada de centenares de vuelos, lo que indignó a la jefa Ejecutiva, Carrie Lam, para quien la situación ingresa a un "camino sin retorno", y a las autoridades chinas, que iniciaron un imponente despliegue militar en la frontera con el territorio semiautónomo.

Los manifestantes vestidos de negro volvieron a ocupar las instalaciones de la terminal por segundo día consecutivo -tras varias tomas, la semana pasada- con pancartas, lienzos, mientras coreaban consignas, lo que obligó a las autoridades a suspender todos los vuelos de salida y llegada, un día después de que otra manifestación similar dejara 300 vuelos cancelados.

Esta nueva manifestación en la terminal aeroportuaria -una de los más activas del mundo- se produce en momentos en que Beijing eleva el tono de las advertencias y envía nuevas señales de que las diez semanas de disturbios deben terminar.

Hoy los medios estatales chinos reprodujeron casi en bucle varios videos en los que se ve una imponente movilización de fuerzas armadas en cientos de camiones militares en la ciudad de Shenzen, a escasos 20 kilómetros de Hong Kong.

Ayer, el gobierno central chino había advertido que observaba "signos de terrorismo" en el movimiento de protesta en esta región semiautónoma, mientras la agencia oficial Xinhua denunciaba a "radicales violentos" que ponen a esta región Administraviva Especial al borde de un "abismo", advirtiendo contra contra toda concesión a los manifestantes.

La jefa del Ejecutivo local, Carrie Lam, en tanto, cuyo tono con los manifestantes se eleva al ritmo de cómo crecen las protestas, volvió a defender al cuerpo policial y a criticar a los manifestantes, que, dijo, han llevado a la ciudad a "un camino sin retorno" que podría "hundir a la sociedad en una situación muy preocupante y peligrosa".

Lam defendió la actuación de la Policía que, según ella, está basada en directrices sólidas.

"Los policías toman decisiones en momentos puntuales en pro de los intereses de la seguridad de la gente (...). No se puede decir que hayan hecho algo mal", señaló.

Hoy, una encuesta de opinión citada hoy por la TV local registró que la popularidad de Lam se desplomó a mínimos históricos en medio de la ola de protestas.

El jefe de la Policía local, Stephen Lo, se limitó a decir que están "siguiendo de cerca" la situación en el aeropuerto tras ser preguntado sobre si se plantean dispersar a los manifestantes.

Según el rotativo estatal chino Global Times, la Policía hongkonesa "se planteará el uso de la fuerza dadas las circunstancias" en el aeropuerto.

Iniciadas en junio en reclamo contra una polémica ley de extradición a China, las manifestaciones que ya llevan diez semanas fueron configurando una crisis que constituye el mayor desafío para el dominio chino de la ciudad semiautónoma desde su devolución, en 1997, por parte de Reino Unido.

Hoy, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, se declaró "preocupada" por la violencia registrada durante las manifestaciones y aseguró que hay indicios "creíbles" que apuntan a una respuesta policial excesiva, por lo que reclamó la apertura de una "inmediata" investigación.

Bachelet recordó que los derechos a la libertad de expresión y manifestación están reconocidos por los convenios internacionales, si bien dijo que todos los asistentes a las protestas deben "expresar sus ideas de forma pacífica". 

Amnistía Internacional (AI), por su parte, pidió ayer a la Policía "contención" para evitar una mayor escalada de la violencia en respuesta al lanzamiento de gas lacrimógeno y postas de goma.

Bajo la fórmula "Un país, dos sistemas", Beijing se comprometió a mantener la autonomía de Hong Kong y respetar una serie de libertades políticas, tras recuperar la soberanía del territorio de manos británicas.

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