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Los directivos advierten que las inscripciones recién arrancarán en diciembre

Llueven las consultas por un lugar en las escuelas técnicas para el ciclo lectivo 2020

La salida laboral, la enseñanza intensiva en matemáticas y la doble escolaridad, son algunos de los principales motivos por los que se elige esta clase de colegios en la Región

Una clase en el Albert Thomas, uno de los colegios elegidos por los estudiantes de la región para el nivel secundario / demian alday

“Tengo amigos que hicieron la secundaria común más rápido que yo, que ya están en la Universidad y sufren porque quizá no aprendieron lo suficiente en su escuela” Eugenio Marchesotti 18 años, Albert Thomas

“Cuando ves que hiciste un robot desde cero y anda o que le podés solucionar un error de programación a alguien es lindo, porque te sentís útil” Juan Marcos Malanga 18 años, Albert Thomas

“¿Ya empezaron a inscribir?”. La inquietud, coinciden directores de escuelas técnicas de la Región, se reitera desde antes del comienzo de las vacaciones de invierno y sirve para ilustrar el escenario: cada vez más padres y con mayor anticipación buscan un lugar para sus hijos en estos establecimientos.

“A partir de ahora tenemos un montón de consultas, también recibimos varios pedidos de primarias para visitar nuestra escuela. Pero para anotarse les decimos que esperen hasta diciembre, cuando termine el ciclo lectivo en curso”, cuenta Miguel Battista, el director de la Técnica Nº 1 “Valentín Vergara”, de 7, entre 32 y 33. Descuenta que este año, como el anterior, deberá armar listas de espera: “No tenemos aulas ni espacio para ampliarlas”, dice y agrega que la mayor demanda ocurre en el ciclo básico: “De una matrícula de 500 alumnos, más de 350 se distribuyen entre primero, segundo y tercero. Y todos los cursos superan los 30 alumnos, cuando hace unos años apenas llegaban a los 20”.

Desde la Técnica 3, de 139 y 63 (más conocida como “la industrial” de Los Hornos), su directora, Inés Centurión, cuenta una experiencia similar: que la demanda para el ciclo básico crece año a año, que la matrícula -de 1.000 estudiantes- está “completísima” a punto tal que han tenido que rotar de lugar oficinas para sumar más aulas, mientras lamenta que hace ya un tiempo que “por lo menos 100 alumnos quedan afuera. Este año, por ejemplo, tuvimos que inscribir entregando números, hubo colas enormes y hasta gente acampando afuera”. Centurión lee el mensaje de esa demanda: “Los chicos de la zona terminan la primaria en un colegio público o privado y quieren venir acá, y eso tiene que ver, entre muchos motivos, con el vínculo que la Industrial ha sabido construir con la comunidad. Es una sola escuela técnica para responder a las demandas de 100.000 habitantes, ¿sabés lo que es eso?”.

En el Albert Thomas, de 1, entre 57 y 58, el director Sergio Figuereido advierte un crecimiento “sostenido en la matrícula, de alrededor del 20% en los últimos cinco años”. La matrícula aquí supera los 1.900 alumnos -más del 26% de los 7.367 estudiantes que asisten a colegios técnicos en La Plata- y, si bien la amplia superficie de la escuela aún cuenta con espacio disponible para recibir a más chicos, Figuereido vaticina que “si la demanda continúa creciendo como hasta ahora, en algún momento no habrá más remedio que hacer lista de espera”.

Raúl Jérez, que es el director de la Técnica Nº 1 “José de San Martín”, de Berisso, recuerda que cuando asumió el cargo, en 2012, estudiaban en la escuela 470 alumnos distribuidos en 25 secciones; hoy son 1.100, en 35 aulas y el año que viene, anticipa, se sumarán otros cinco salones.

“En los terceros hay entre 40 ó 45 alumnos por aula; en los segundos, 38; en primero no bajan de 37. Es decir, debería haber más de 15 chicos por curso en lista de espera, pero acá los aceptamos igual, porque en esta zona -122 y 80- es la única técnica que tienen”, explica Jérez.

Síndrome de la manta corta. Quienes están hoy al mando de las escuelas técnicas se debaten entre los malabares para “apiñar” a más chicos y la lamentable imposibilidad de no hacerlo por falta de espacio. La creciente demanda choca, a su vez, con una doble barrera: no hay lugar -o presupuesto- para crear nuevas aulas, al tiempo que la oferta de secundarias técnicas en la Ciudad se mantiene estancada. Porque mientras se expande la construcción de secundarios comunes -según datos oficiales en La Plata se pasó de 105 en 2017 a 166 en la actualidad-, los establecimientos técnicos y estatales en la Ciudad continúan siendo 9. ¿Y en cuanto a la educación privada? Sólo hay una institución con especialización técnica: la perteneciente al colegio San Vicente de Paul, en 116, entre 43 y 44.

Los motivos de la elección

El título con el que se reciben los estudiantes, capaz de allanarles el camino hacia una rápida inserción laboral y en un trabajo calificado. La jornada completa. Una “mejor formación” en materias troncales como Lengua y, sobre todo, Matemáticas. El nexo creado entre las escuelas, la Universidad y las empresas, a través de prácticas profesionalizantes o pasantías que preparan al alumno para el mundo del trabajo y el ámbito universitario. Esas son las causas que más enumeran docentes, padres y alumnos a la hora de explicar la ampliación de la demanda.

Jérez, de la Técnica 1, de Berisso, suma otra mirada: “Hoy una Media te larga al pibe a las 12; acá llegan a las 7.30 y por ahí se van a las 17.25, se sienten contenidos”. El esfuerzo que impone la jornada escolar completa, sostiene el docente, vale la pena y cosecha sus frutos, ya sea entre quienes a partir de 4º año eligen especializarse en construcciones o en informática. “Cuando llegan a 7º, la misma gente del barrio busca a los de construcciones para que les dibujen los planos de la casa, mientras que las empresas de programación empiezan a llevarse a los de informática”, ejemplifica.

Para el año próximo, la intención es que esa institución de La Franja pueda dar más y mejores respuestas a las demandas de este tiempo. Para eso, se piensa sumar una orientación en energías renovables -inédita en la Región-, aprovechando el espacio del Y-TEC como laboratorio; y otra en multimedia, “con la que podríamos perfeccionar las aplicaciones para celulares, porque estamos ávidos en la programación, pero todavía nos falta aprender diseño. En el mundo de la imagen, todo entra primero por los ojos”, reflexiona el director del colegio berissense.

“Matemáticas, Lengua e Inglés son muy intensivas”, aseguran alumnos del Albert Thomas

“Acá los chicos llegan a las 7.30 y se van a las 17.25. Se sienten contenidos”, dice un director

Cada vez más padres y con mayor anticipación buscan anotar a sus hijos en colegios técnicos

“La industrial” de Los Hornos es otra de las escuelas que gestiona la apertura de dos nuevas modalidades para el ciclo 2020: dos tecnicaturas vespertinas de maestro mayor de obras -destinada a quienes por motivos de trabajo no pueden acudir más temprano- y otra en informática. “Esto es algo que necesita mucho la comunidad hornense -subraya la directora Inés Centurión-, pedido por los propios comerciantes, dado que no hay negocio ni empresa alguna que no requiera servicios informáticos”.

Esas tecnicaturas se sumarán a las ya existentes (electrónica, electromecánica, automotores y construcciones).

Como muchas otras de su tipo, la Técnica 3 tiene un especial vínculo de reciprocidad con su comunidad: de allí surgen muchos de sus proyectos y hacia ella se destinan. Un ejemplo: a principios de este año, profesionales del Centro de Salud Nº 1 de Los Hornos se acercaron a la escuela en busca de una silla de ruedas alternativa para favorecer la motricidad de una paciente mayor, afectada por tres accidentes cerebro vasculares (ACV) consecutivos. La respuesta no tardó en llegar: alumnos y docentes de 7º -que cursan la especialidad electrónica y electromecánica- pusieron manos a la obra y en colaboración con la Universidad Tecnológica Regional La Plata diseñaron un prototipo “todoterreno” automatizado.

“La vecina podrá tener esa silla, que no baja del medio millón de pesos, sin costo alguno. Es sólo un ejemplo de una escuela que trabaja puertas abiertas con la comunidad, en contacto con sus vecinos, con las empresas y la Universidad para guiar el futuro de los chicos”, enumera Centurión. Agrega con íntimo orgullo: “Somos el único nexo entre la Universidad, el trabajo y los chicos. Esto permite que el cambio al terminar la secundaria no sea tan abrupto; vemos alumnos que quizá ni pensaban en ir a la facultad pero al llegar a 7º deciden que sí, porque se sienten capaces, o que terminan y hacen su primer Currículum de trabajo. Es decir, hay que levantarse todos los días a las 6 de la mañana y volver a casa a las 18. Ellos lo hacen y, al final, sienten que el esfuerzo ha sido reconocido”.

Miguel Battista, el director de la Técnica 1 de La Plata, coincide con Centurión. Por eso, no se cansa de repetir a sus alumnos “que continúen hasta el final. Siempre pretendemos que todos los que empiezan terminen, pero a veces llegan a 4º, cuando empieza el camino de la especialización y quieren irse”. Entonces, comienza el operativo retención: “Les digo que aguanten, que en tres años son profesionales. Yo quiero que cuando salgan a la calle tengan un buen recuerdo de la escuela”, agrega Battista, que es maestro mayor de obra y técnico electricista y, asegura, toda su vida trabajó de eso.

“Después -retoma el director de escuela-, veo que muchos se arrepienten y vuelven para terminar sus estudios en el turno noche”.

Una inversión a futuro

Sergio Figuereido, del Albert Thomas, apunta que los mayores desgranamientos en la matrícula ocurren entre tercero y cuarto año: “Son chicos que se cansaron del doble turno y deciden pasar a una escuela Media, pero a su vez, muchos pasan de la secundaria común a la Técnica, entonces compensamos”. Eso sí, “el que pasa cuarto, termina acá, está decidido, sabe lo que quiere”.

Uno de esos alumnos es Eugenio Marchesotti, que tiene 18 años, está en 7º y es de City Bell. Cuenta que eligió especializarse en electrónica por su fascinación por los robots, que en el Albert Thomas los hay, y muchos. De hecho, la charla discurre en plena clase de robótica, donde computadoras, circuitos y todo tipo de aparatos comparten espacio con estudiantes y docentes. Como Eugenio quiere ser ingeniero electrónico, valora la base matemática con la que egresará del secundario. “Trabajamos mucho con números, pero también tenemos Lengua e Inglés de manera muy intensiva”, cuenta, y que entre las horas de cursada, las de las prácticas profesionalizantes -tienen que cumplir con 200 horas al año- y el largo viaje desde City Bell al colegio, a veces llega muy tarde a su casa. “Yo pienso que todo el tiempo que dedico ahora es una inversión para el futuro. El colegio te prepara muy bien para que la transición a la facultad no sea tan larga”, relata y termina con un ejemplo: “Tengo amigos que hicieron la secundaria común más rápido que yo, que ya están en la Universidad y sufren porque quizá no aprendieron lo suficiente en su escuela”.

Los directivos de las escuelas consultadas para esta nota coinciden con esta visión. Por ejemplo, Battista advierte que “un alumno que terminó con una orientación en Ciencias Sociales en la Media, llega a la Universidad y se encuentra con que vio muy poco de Matemáticas. En la técnica, esta materia es de aplicación permanente”.

En este sentido, las evaluaciones Aprender mostraron que las escuelas de educación técnica obtuvieron una diferencia significativa en Matemática respecto de las secundarias comunes e, incluso, se posicionaron mejor en Lengua.

A nivel nacional, en Matemática, el 40,4% de los alumnos y alumnas de escuelas técnicas aprobaron con “satisfactorio” o “avanzado”, frente a un 29,6% de sus pares de escuelas media. En Lengua, la tendencia también fue favorable, aunque más leve: 64% contra el 62,3%.

Juan Marcos Malanga, que tiene 18 y comparte especialización con Eugenio Marchesotti, también valora la enseñanza en Matemáticas, una materia que, confiesa, le encanta. “Temas que nosotros ya vimos en tercero, recién los dan en el último año de otras escuelas”, ejemplifica. Cuenta que cuando terminó la primaria no quería saber nada con hacer la secundaria en una técnica, pero que finalmente sus papás lo convencieron y hoy les agradece: “Cuando ves que hiciste un robot desde cero y anda o que le podés solucionar un error de programación a alguien es lindo, porque te sentís útil”, sonríe. Aunque todavía no decidió qué carrera estudiará, Marcos sabe que -como varios de sus compañeros- lo hará en la facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), donde actualmente realiza pasantías relacionadas con la automatización de puertas, ventanas y luces para personas con discapacidad.

Más escuelas, más aulas, más alumnos

¿Por qué, si como coinciden las fuentes consultadas la formación en materias clave es mejor y más intensiva. Si el rendimiento de los alumnos es mayor. Y si, producto de todo ello, la demanda va en aumento, no se apuesta a una mayor inversión en escuelas de educación técnica?

En este punto, la respuesta también es unánime. Por caso, Figuereido asegura que “montar una escuela técnica es un dineral, tenés que dotarlas de un montón de insumos y tecnología”.

Por su parte, Battista propone como alternativa un mayor presupuesto “para que las escuelas que ya estamos podamos más aulas. Si a las que tenemos algo de espacio nos construyen más salones podríamos absorber a todos”. Su intención, concluye el titular de la Técnica 1, es que más chicos hagan de esta escuela “su hogar”. Como él, que entró a los 12 años, se recibió a los 18 y a los 19 ya era docente. “Hace 35 que soy el director. Por eso siempre digo que en 7 y 33 está mi primer domicilio, no el segundo”, remata.

9
escuelas Técnicas, de gestión estatal, hay en La Plata. Cuentan con una matrícula de 6.984. En el ámbito privado existe solo un establecimiento, al que asisten 383 estudiantes. En el ámbito provincial, el total de técnicas estatales suma 269; y el de las privadas, 43
84
colegios Secundarios, pertenecientes a la órbita estatal, hay en la Plata, con una matrícula de 33.933 alumnos. La oferta privada cuenta con 82 escuelas y 23.948 estudiantes. La Provincia cuenta, en total, con 2.362 bachilleratos estatales y 1.584 privados.
Más mujeres
De acuerdo a las consultas realizadas para esta nota, la matrícula femenina en las escuelas de educación técnica de la Ciudad oscila entre el 30% y el 40%. Para las fuentes entrevistadas, este crecimiento obedece a que hay “menos prejuicios; mujeres y varones son igual de capaces”. No obstante, coincidieron en la necesidad de borrar la brecha todavía existente.

 

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