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El Demo, un edificio histórico que empieza a decir adiós

Sólo una parte quedará en pie y será utilizada como depósito. Se construyó en 1964 y fue de las primeras pensiones que existieron en el fútbol argentino. A continuación, su historia

La vieja estructura del dante demo, que comenzó a ser demolido. Ese será el sector que no seguirá de pie / Sebastián Casali

Un edificio histórico de Estudiantes empezó el camino del adiós, al menos así como fue concebido y recordado por socios e hinchas: el Dante Demo. El que fuera vestuario y hogar de centenares de jugadores juveniles, será demolido luego de más de 55 años de existencia.

A modo de recuerdo, se conservarán 12,5 metros del actual edificio. Será sólo una parte de la planta baja, la que está más cerca de la platea de 115, que será utilizada como depósito, baños y con una terraza de descanso.

El Demo fue planificado en 1963, por pedido de Miguel Ignomiriello, que ese mismo año se hizo cargo de las divisiones menores y la Tercera. “Le pedí a Mariano Mangano que habilitase la cancha auxiliar, que tenía la medida mínima: 95 x 65 metros”, recordó y contó que la AFA les dio un año de gracia para que le construyeran un vestuario cerca.

Hasta esa fecha Estudiantes usaba la cancha auxiliar para que se entrenase el primer equipo y las divisiones menores. Pero los partidos se jugaban en el terreno principal, porque durante los fines de semana el predio se alquilaba para circos y demás actividades. “Se usaban los vestuarios y los baños de la pileta, ya que en marzo se terminaba la temporada”.

A finales del ‘63 la CD aprobó la construcción de vestuarios para el fútbol juvenil, obra que empezó en el mes de noviembre. “Me acuerdo que cuando el ingeniero Cavallier habló conmigo le pedí que ponga losa como techo y no chapa, porque quería que en un futuro podamos construir piezas y una cocina para albergar a chicos del Interior”.

En 1964, una vez terminado los baños comenzó la construcción de las habitaciones, que albergaron durante 55 años a jugadores de todo el país. Los primeros fueron algunos campeones del mundo, como Aguirre Suárez, Juan Echecopar, Tato Medina y Pagnanini. También Héctor Balley, Patricio Hernández y José Daniel Ponce. Por allí pasaron miles de chicos con sus sueños de debutar en Primera. De los actuales, vivieron allí Leandro Desábato, Marcos Angeleri, Israel Damonte, Ernesto Farías, Marcos Gelabert, Mariano Pavone, José Basanta y Juan Manuel Azconzábal, entre muchos años.

El complejo siempre tuvo un matrimonio que hizo las veces de padres para tantos chicos. Lo mismo casi todos los entrenadores y coordinadores, caso Pelusa Bedogni y Cacho Puebla que iban los fines de semana para controlar que todo estuviese en condiciones.

Piezas con dos camas para casi 50 chicos. Un teléfono de línea para recibir llamados, un par de televisores de pocas pulgadas y poco más. Mucho frío en invierno y calor en verano. Ya en sus últimos años el Club tuvo que alquilar una casa en 7 y 35 para la mayor comodidad de los pibes.

¿Quién fue Dante Demo, cuyo nombre acompañó al edificio? El mismo Miguel Ignomiriello lo contó: “En aquellos años los clubes solían salir de gira por el Interior. Y en cada cena un integrante de la delegación tomaba la palabra. A mí no me gustaba hablar y le pedí permiso a Mariano Mangano para llevar a Dante Demo a cada viaje. Era un gran orador”.

El hombre, socio e hincha de Estudiantes (y parte fundamental del Club Atenas), empezó a acompañar al técnico de la Tercera por varias ciudades del país, llevando a cada lado el proyecto del Club, a tal punto que algunas personas se confundían y pensaban que era el encargado del equipo.

“Cuando se inauguró el edificio, en el año ‘66, yo ya no estaba pero me invitaron a su inauguración. Ahí se decidió que llevase su nombre, en homenaje por su fallecimiento. Desde entonces el Dante Demo fue el lugar que cobijó a tantos jugadores”, siguió el creador de la Tercera que Mata.

El Demo funcionó hasta principios de los 2000, cuando se construyó la pensión en el Country Club de City Bell fue recibió el nombre de Edgardo Prátola. Ahora, está próximo a ser un recuerdo.

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