“Yo estaba tumbado en la camilla, y detrás de mí se abre una puerta y aparece un hombre gritando: ¡tenemos una herida de bala! ¡Una herida de bala en el pecho!”: así comienza Alan Weiss a contar cómo se convirtió en el primer periodista en informar de la muerte de John Lennon después de que un accidente le llevara al mismo hospital al que fue trasladado el músico cuando fue abatido a tiros.
Weiss trabajaba en Nueva York en el departamento de producción de un canal de noticias local, y un accidente en su moto lo llevó al hospital. Esperando en el pasillo a que los médicos evaluaran si tenía alguna lesión grave tras haberse golpeado duramente la cadera y la cabeza en la caída, fue entonces cuando dos policías entraron entre gritos a urgencias transportando a un hombre malherido.
Segundos después escuchó la estupefacción de otros dos agentes, que estaban de pie a su lado: “¿Puedes creerlo? John Lennon”, afirmaron. Weiss quiso confirmar que habían pronunciado el nombre de Lennon, pero los policías se negaron a contestar a sus preguntas. Un guardia incluso negó que fuer el artista.
La mentira, sin embargo, quedó al descubierto cuando Weiss vio entrar por las puertas del hospital a una devastada señora asiática vestida con un abrigo de visón.
“Lloraba histérica en el brazo de un policía. He sido un fan de Los Beatles toda mi vida, y desde luego sabía quién era Yoko Ono”, cuenta el periodista que consiguió entonces hablar con la redacción y confirmar que habían oído información de un tiroteo frente al Dakota, donde vivían John y Yoko.
El periodista volvió entonces a su camilla, desde donde pudo ver perfectamente cómo los médicos tratan de salvar la vida al ilustre paciente.
“Aunque ya han pasado 40 años, es una escena que nunca olvidaré. Lennon estaba tumbado sobre su espalda, sus pies mirando hacia la puerta, y rodeándole en semicírculo todo el personal médico que le trataba, y su pecho completamente abierto”, relata pausadamente. “Había sangre por todas partes, y uno de los médicos tenía sus manos dentro del pecho de Lennon, estaba bombeando su corazón. Estaba tratando de mantener la circulación en su cuerpo”.
Weiss fue trasladado fuera de la zona de urgencias, pero cuenta que estaba sonando de fondo la melodía del “All My Loving” de Los Beatles: “La canción termina, y se oyen los gritos de una mujer, ‘¡oh,no! ¡oh, no!’, y se abren las puertas de una habitación y veo salir a Yoko Ono, llorando desconsoladamente”.
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