En un año electoral, el presidente Trump no quiso desaprovechar para hacer campaña el inicio de la temporada de carreras NASCAR en Daytona, uno de los circuitos más tradicionales del mundo. Así, visitó la carrera inaugural de 500 millas y, a diferencia de sus antecesores Bush padre e hijo y Ronald Reagan, el magnate recorrió la pista Daytona International Speedway a bordo de la limusina presidencial conocida como “La Bestia”.
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