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Belgrano, adalid de la libertad de prensa, la educación y el progreso

Belgrano, adalid de la libertad de prensa, la educación y el progreso

Por: Juan José Terry

27 de Febrero de 2020 | 02:54
Edición impresa

Presidente del Instituto Belgraniano de la Provincia

Dos acontecimientos de relevancia concurren en 2020 en la conmemoración belgraniana: el 3 de junio los dos siglos y medio del nacimiento del prócer en 1770, y el 20 de mismo mes de 1820, los dos siglos de su transito a la gloria. Al celebrar hoy el primer izamiento de la Bandera nacional, creada a iniciativa suya en 1812, en las barrancas del Paraná, iniciamos ese itinerario de evocación de este ciudadano ejemplar que fue el general Manuel Belgrano, abogado, economista y educador, arquetipo de la civilidad argentina e improvisado militar, padre de la Patria como lo llamara Domingo Faustino Sarmiento al inaugurar su estatua ecuestre en la Plaza de Mayo en 1873, cuando señalo también que “ pudo ser el amo del país pero prefirió ser apenas su servidor”.

¿Cómo podemos recordar al prócer en estos centenarios? Su ciclópea obra de estadista, se encuentra prácticamente desconocida por el gran público, inclusive por las mujeres y los maestros, que fueron su preocupación permanente para elevar el nivel educativo de la población y consecuentemente el progreso. Tampoco se puede olvidar su gigantesca trayectoria en materia económica y social para desarrollar el país. Su derrotero militar opaco, su actuación civil, no rehuyendo nunca esta responsabilidad. La creación de la Bandera y los triunfos de Tucumán y Salta, son suficientes glorias para perpetuar su nombre, sobre todo la batalla de Tucumán que aseguro definitivamente la Revolución de Mayo y el dominio sobre el actual norte argentino, empresa que afronto contra una orden expresa del gobierno.

Su cautivante personalidad se perfila desde su vuelta al país para hacerse cargo del consulado de Buenos Aires, en 1794, a los 24 años, desde donde impulso permanentemente el progreso de su tierra natal y el bienestar de su pueblo, concitando siempre la admiración, mucho mas que por sus triunfos por su prendas de carácter, abnegación e increíble modestia.

La libertad de prensa

Para llevar a cabo su programa Belgrano se valió del periodismo, del que fue un verdadero precursor, un arma trascendente que utilizo antes que Mariano Moreno, señalando: “ La libertad de prensa no es otra cosa que una facultad de escribir y publicar lo que cada ciudadano piensa y puede decir con la lengua. Es tan justa esta facultad como la de pensar y hablar y es tan injusto suprimirla, como lo seria tener atados los entendimientos, las lenguas, las manos o los pies. Es necesaria para la instrucción publica, para el mejor gobierno de la nación y para la libertad civil, es decir para evitar la tiranía de cualquier gobierno.”

Envuelto en el proceso que culmino con la Revolución de Mayo, continuo demostrando su fervor ciudadano, sirviendo abnegada y desinteresadamente en toda la campaña emancipadora. A él correspondió impulsar a Saavedra a ponerse al frente de la Primera Junta, y cuando le toco asumir por imperiosa necesidad las funciones militares lo hizo sin dudar y renuncio a la mitad de su sueldo, “siéndome sensible, expreso, no poder hacer demostración mayor pues mis facultades son ninguna, pero en todo evento sabré reducirme a la ración del soldado “. Y cuando recibió el dinero por sus triunfos militares lo destino a la fundación de escuelas, indicando que “ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensarse con dinero sin degradarlos”.

La educación popular y la educación de la mujer

La preocupación por la educación popular fue le norte de toda su gestión cívica, que cumplió aun en el campo militar. Fue el primero en propiciar la educación publica y gratuita, la fundación de escuelas de primeras letras, las de enseñanza técnica en sus diversas ramas, considerando en especial la educación de la mujer, que lo tuvo como un precursor, a estimar que la mujer debía formarse para educar a sus hijos, lo que no podría hacer si ella no sabia nada. Y además para poder valerse por si misma para las que creo escuelas técnicas en diferentes especialidades.

Asimismo, fue el autor del primer estatuto para el maestro, que hoy es desconocido por los docentes argentinos. Su programa educativo fue retomado 60 años después su muerte por Domingo Faustino Sarmiento.

En el campo económico y social

Fue ingente también la acción de Belgrano en el campo económico y del progreso social. Comenzó con la traducción del francés de la obra ”Principios de la Ciencia Económica” y propicio un programa para la agricultura, la industria y el comercio, también la construcción de astilleros y la creación de una marina mercante, el aprovechamiento de la red fluvial y marítima hasta la Patagonia, la apertura de puertos, el negocio de importación y exportación, el fomento de la ganadería y la integración que debe haber con el agro; la regulación de la oferta y la demanda el equilibrio de precios y el acrecentamiento de la balanza comercial. Sostuvo que era preciso producir no solo para el consumo interno, porque los campos quedarían baldíos, las fábricas cerrarían y la población trataría de emigrar. También aconsejo sobre muchas cuestiones relativas al desarrollo y en todos esos aspectos la labor de Belgrano no tiene parangón y no admite comparación con ninguno de los próceres de América. Su pensamiento y acción constituyen el esfuerzo más grande y la actitud precursora más eficiente de su tiempo con estudios serios y profundos.

Su legado para las generaciones

Hoy al evocar una fecha tan significativa es preciso repasar el itinerario del prócer para tomar conciencia de lo que represento su lucha y su amor por esta tierra, a la que brindo todos sus esfuerzos, su vida y sus bienes, para morir en el olvido y la pobreza, al extremo de no tener para pagar a su medico, ni para adquirir una lapida para su tumba, para lo que se improviso el mármol de una cómoda familiar. Hijo de una familia que podríamos denominar típica argentina, de padre inmigrante y madre criolla, deja una obra imperecedera plasmada en su faz civil y militar y en los escritos donde se advierte su ferviente patriotismo.

Recoger los valores del pasado que compartimos y aceptarlos más allá de sus luces y sombras son imprescindibles, por que ellos son parte de nuestro patrimonio cultural y de nuestras raíces como nación. Decía al respecto Nicolás Avellaneda al recibir los restos de San Martín:” Los pueblos que respetan sus tradiciones y se fundan en sus tumbas gloriosas, son los que mejor preparan su provenir”. El ejemplo de Belgrano nos debe iluminar para que siguiendo su pensamiento se superen los días aciagos en que prevalecieron la violencia y el fanatismo ideológico para impulsar por encima de todo la reconciliación definitiva de los argentinos, valorizando el dialogo pacifico y la libertad en el contexto de una democracia de autentico sentido republicano que nos lleve al desarrollo y progreso que soñaba Belgrano, que fue un precursor en todo y el que mas contribuyo al nacimiento y grandeza del país.

“Es preciso repasar el itinerario del prócer para tomar conciencia de lo que representó su lucha y su amor por esta tierra”

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