“Ahora es mucho más incierto todo. Antes se elegía estudiar una profesión y estaba casi garantizado un empleo al finalizarla. Ahora eso no es así, y si bien no es malo porque da la libertad de elegir sin fijarse en el rédito económico y se puede cambiar de carrera en la búsqueda de lo que gusta, también se genera una ansiedad que muchas veces es difícil de encausar”, dice Juan Eduardo Tesone, psicoanalista y médico psiquiatra.
En este caso, la ansiedad se da porque el porvenir es mucho más incierto y no se garantiza un buen sueldo con lo que se estudie. “Casi no hay carreras universitarias que garanticen una buena salida laboral y eso es una fuente de ansiedad. Muchos jóvenes estudian algo que les de la posibilidad de emigrar para tener una mejor calidad de vida”, destaca el especialista.
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