Barcelona
rosariosica96@gmail.com
Este es un sueño extraño o el sueño de conocer Barcelona, sus espacios, sus paisajes, su cultura, que entró en estado de angustia e incertidumbre. Para quienes llegamos aquí en busca de nuevas experiencias, la vigilia nos devuelve lo que sucede en muchas ciudades, como en mi natal La Plata, desde donde partí hace cinco meses y ahora aloja entre muros a mi familia. Desde la cotidianidad de mi balcón, Barcelona parece una ciudad abandonada.
España ya supera los 14.000 casos positivos de COVID-19 y más de 600 fallecidos, según los datos publicados por el Ministerio de Sanidad. Los contagios se duplican cada tres días. En tan solo cinco jornadas en España registró 300 muertes, mientras que Italia alcanzó esa cifra en seis y China en siete. ¿Qué provocó que este país se convirtiera en zona de alto riesgo de la noche a la mañana?
Hace una semana se escuchaban las noticias que llegaban desde Italia con temor, pero también con indiferencia. Acá no iba a ocurrir lo mismo. En Barcelona, conforme se acercaba la primavera y los días se alargaban, niñas y niños salían a jugar al parque después de la escuela, turistas y locales se tiraban frente al mar y de noche los bares se llenaban de gente que salía de tapas.
Poco tiempo después, escuelas, universidades, centros deportivos y gimnasios suspendieron sus actividades hasta nuevo aviso. Sin embargo, hasta ese mismo día, mientras Italia ya contaba con más de 15.000 casos y regía el estado de alerta, la vida en Barcelona transcurría con normalidad. Al otro día, España amaneció con 2.965 infectados. El presidente Pedro Sánchez anunció que se llevaría a cabo un Consejo de Ministros extraordinario para decretar el estado de alarma durante 15 días. Muchos comercios cerraron, pero bares y restaurantes continuaron abiertos pero redujeron su personal.
Las calles de Barcelona se transformó en una ciudad desanimada y silenciosa. Las góndolas de los supermercados quedaron casi vacías. El estado de alarma había comenzado oficialmente. Patrulleros de la policía empezaron a recorrer la ciudad pidiendo a la gente que había salido que regresara a sus casas. La cuarentena solo sería efectiva si todas las personas la respetáramos por igual.
El número de contagiados siguió aumentando y superó los 9.000 casos. Sin embargo, se preveía que las cifras podrían seguir incrementando dentro de las próximas semanas.
Ante la inevitable propagación del virus y las consecuencias políticas y económicas que dejaría, el gobierno lanzó una serie de medidas para hacer frente a la crisis. Entre ellas, el cobro del paro con lo se otorga una ayuda económica a las y los trabajadores que les hayan suspendido el contrato laboral. Además, se aprobó la moratoria en el pago de hipotecas y de suministros básicos tales como el agua, luz y gas para quienes lo necesiten.
Durante la mañana, a pocas cuadras de la Basílica de la Sagrada Familia, circula una gran cantidad de autos, muchas personas salen a hacer las compras y otras sacan a pasear a sus perros, pero a medida que avanzan las horas, las calles quedan en soledad y todo lo gana el silencio que caracteriza a las noches de una ciudad en cuarentena.
SUSCRIBITE a esta promo especial