Una platense que se encuentra varada en el exterior se comunicó en las últimas horas con el diario EL DIA para dar cuenta de la situación que atraviesa a raíz del cierre de frontera dispuesto por el Gobierno nacional en el marco de las medidas de prevención que viene adoptando para reducir el nivel de contagios de Covid-19 en nuestro país.
La joven se llama Mariana y se encuentra en Uruguay, más precisamente en la localidad de José Ignacio. Pese a los escasos kilómetros que la separan de su país y de su ciudad, un poco más de 600 kilómetros en auto y la mitad en una embarcación, se siente como si estuviera a miles de kilómetros ya que se le han presentado un sinfín de complicaciones y no sabe cuándo podrá volver a reunirse con sus seres queridos.
Lo único positivo es que se encuentra cumpliendo la cuarentena con tres amigas que se hizo trabajando, Saida, Candelaria y Jenifer. Las cuatro jóvenes partieron en diciembre a trabajar en el sector gastronómico por el verano pero, según explicaron a este diario, gran parte del dinero que reunieron ya lo gastaron en comida y en un pasaje que compraron a una empresa de ferries uruguaya con el objetivo de volver a la Argentina.
Pero ese viaje nunca salió. Según señalan, dicha compañía hizo la venta pese a que no se tenía un conocimiento certero de que si el viaje iba a poder hacerse o no. En este marco, a ellas les avisaron unas pocas horas de antes de partir que el viaje se había cancelado. "Tuvimos suerte" confiesa Mariana al compararse con otros argentinos que al llegar a la plataforma de embarcación se encontraron con un cartel que decía "viaje suspendido".
"Buquebus sacó a la venta por las redes sociales unos pasajes para una supuesta repatriación que se haría el día 14 de abril, cobrando los pasajes a 4500 pesos argentinos. El día 12 de abril suben un informe que el viaje se iba a pasar para el día 16 para aumentar las medidas de higiene. 12 horas antes del viaje lo suspenden sin dar explicación" indicó.
Añadió al respecto que "desde la embajada nos comunican que ese viaje nunca estuvo organizado por el gobierno y mucho menos que tenían autorización. Algunos usaron sus últimos recursos para ese pasaje. Somos cientos de argentinos que solo queremos cruzar a nuestras casas y nadie nos da soluciones".
"Durante todo el mes que estuvimos acá estuvimos comunicándonos con el consulado y llenando formularios para la repatriación. Todo con el objetivo de estar enterados y en regla ante la posibilidad de que pudiéramos viajar en cualquier momento" destacó.
Según el testimonio de Mariana, fue en una de estas comunicaciones que se enteraron de que el viaje que les habían vendido no tenía permiso. Tras ello se comunicaron con la empresa que les vendió el pasaje y un empleado negó esa versión y sostuvo que el viaje salía de acuerdo a lo pactado. Luego cuando faltaban 12 horas para abordar, un representante de la compañía los llamo y les avisó que el viaje se suspendía.
"Lo que nos llama la atención es que cuando fuimos a las redes sociales, habían sacado todas las publicaciones que hacían referencia a la venta de este pasaje. Reclamamos y lo que nos dijeron que ahora tenemos que esperar" relató.
Con respecto a la vivienda, esta platense señaló que están viviendo en una casa que alquiló la empresa que las contrató pero que el contrato ya se venció en semana santa. Por eso sienten que están pendiendo de un hilo ya que en cualquier momento le pueden pedir que desalojen la vivienda.
Es por eso que las cuatro jóvenes, dos de ellas platenses y las restantes de Capital y Coronel Dorrego, están pidiendo a las autoridades que revisen su situación y que les brinden ayuda ya que se encuentran a un paso de volver a casa. "Nos estamos quedando sin recursos y por eso queremos volver cuanto antes a nuestras ciudades" pidió Mariana.
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