Este jueves será, sin dudas, un día especial para la historia satelital argentina, cuando el Saocom 1B sea lanzado a las 20.24 hora de nuestro país desde Cabo Cañaveral, Estados Unidos, aunque este horario está aún sujeto a la concreción de un lanzamiento que se realizará en ese país en la madrugada del miércoles 26, según destacó la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae). Pero será también un día histórico para nuestra ciudad, ya que el Saocom fue diseñado y construido en gran parte por ingenieros de la UNLP.
Efectivamente, el equipo de expertos del Grupo de Ensayos Mecánicos y Aplicados (GEMA) de la UNLP tuvo participación en el diseño y construcción de una parte del Saocom 1B, al construir modelos de antena y realizar análisis y simulaciones a través de softwares específicos de control térmico.
El Saocom 1B, que comenzó a ensamblarse en 2015, ya superó todos los ensayos ambientales, que consisten en simular las condiciones que sufrirá en la etapa de despegue dentro del vehículo lanzador a través de pruebas de vibración, termovacío y de compatibilidad electromagnética. Dentro de estos ensayos, también se incluyó uno de los más complejos, que es el de despliegue de los paneles de la antena de 35 metros cuadrados, que está integrada al satélite, momento en el que fue clave la participación del GEMA de nuestra ciudad.
El aporte de este grupo consistió en el diseño, análisis y control térmico de la antena SAR (Radar de apertura sintética).
“Esta antena es el instrumento que los satélites Saocom 1A y 1B poseen para llevar a cabo su misión. Está formada por cinco paneles que, una vez desplegados en órbita, desarrollan una superficie de 10 metros de largo por 4 de ancho aproximadamente”, detalló Pablo Ringegni, director del GEMA.
El ingeniero aeronáutico indicó que el desempeño funcional de esta antena es extremadamente dependiente de su planitud, por lo que debe procurarse minimizar las deformaciones que se producen en la misma a causa de las temperaturas que adquiere en órbita en diferentes zonas radiadas por el Sol, la Tierra o el espacio profundo.
Días atrás se llevó a cabo el “rehearsal”, es decir el ensayo que se hace en el escenario de trabajo, simulando el lanzamiento real.
“La única diferencia es que los datos que aparecen en nuestras pantallas en vez de venir del satélite provienen de un simulador”, detalló Mariano Martínez, responsable del grupo de Control Térmico del GEMA que participó del simulacro.
Técnicamente, lo que se hizo fue simular desde unas cuatro horas antes del lanzamiento hasta la finalización del despliegue de la antena SAR, principal instrumento del satélite.
“Nosotros controlamos las temperaturas de los distintos sistemas de despliegue y damos la aprobación para que se inicie cada paso. Todo esto se debe a que, como la antena es muy grande, en el lanzamiento tiene que ir plegada para entrar en el lanzador. Está compuesta por siete paneles que, una vez que el satélite está en órbita, hay que desplegar”, explicó Martínez.
En estos días, los integrantes del grupo de Control Térmico del GEMA monitorearon temperaturas de manera remota desde sus casas. En tanto, el último simulacro se realizará con telemetría real del satélite, el cual ya se encuentra sobre el cohete Falcon 9.
“Es un simulacro de la cuenta regresiva del lanzamiento. Para la verdadera cuenta regresiva nosotros vamos a estar ahí, y también durante el despliegue de la antena radar, que se puede extender hasta el día siguiente”, señaló a su vez la ingeniera Sonia Botta, que forma parte del equipo junto a Juliana Rodríguez Sartori, Lucía Schallibaum, Darío Belardinelli y Mariano Martínez.
El GEMA, creado hace 25 años, es una unidad de investigación y desarrollo perteneciente al Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), y brinda servicio a la industria e instituciones, sobre todo en la certificación de piezas de la industria automotriz y del campo espacial, brindando desde la Universidad desarrollo tecnológico.
LAS PRUEBAS
Por lo pronto, el satélite fue probado en forma exitosa en San Carlos de Bariloche, en una suerte de simulación exacta de lanzamiento, por equipos técnicos de la Conae, el Invap e ingenieros de la empresa Space X.
Raúl Kulichevsky, director ejecutivo y técnico de la Conae, aseguró que se probaron todos los sistemas de comunicaciones “en el Centro de Control de Misión, en el Centro Espacial Teófilo Tabanera de la Conae de la provincia de Córdoba, y en otras sedes que brindan soporte al lanzamiento desde la Argentina”.
También participó la estación terrena de Lima, Perú, que recibirá la primera señal del satélite desde el espacio.
Kulichevsky destacó, además, que se simuló exactamente “todo lo que va a suceder el día del lanzamiento. Cada profesional estuvo ubicado en el lugar que ocupará en ese momento. Encendimos el satélite, revisamos la telemetría y tomamos todas las decisiones que implica avanzar en las distintas etapas que vamos a realizar para el lanzamiento, tal cual como si fuera ese día”, dijo Kulichevsky.
A su vez, Lucas Bruno, jefe de operaciones de la Misión, precisó que en el último ensayo “en Córdoba, en paralelo al grupo de Estados Unidos, verificamos la telemetría que recibimos desde Cabo Cañaveral y, a la vez, la distribuimos a los diferentes centros de soporte de la Argentina, ubicados en la ciudad de Buenos Aires, en la sede de Conae”.
Durante las 12 horas previas al lanzamiento simulado, todos chequearon el estado de cada una de las estaciones terrenas, distribuidas en Córdoba, Tierra del Fuego, Polo Norte y Sur, Italia, Océano índico, Estados Unidos y Perú”.
“Vivimos estos momentos sabiendo que estamos cada vez más cerca de cumplir con el importantísimo objetivo de poner en órbita el segundo satélite de la Misión Saocom y poder completar la constelación, en un contexto muy particular por la pandemia del coronavirus, que nos obligó a quedarnos mucho tiempo en Cabo Cañaveral, lejos de nuestras familias”, dijo Kulichevsky.
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