Ni bien el árbitro marcó, la sonrisa de Hernán Crespo inundó el Mario Kempes. Emocionado, trató de no dejar a nadie afuera de los agradecimientos y recuerdos.
Al borde de las lágrimas, en pleno festejo, Hernán Crespo se acordó de Diego Maradona, su ídolo. El dolor que tengo en el alma no se puede explicar. Yo lo viví, lo soñé y lo conocí. Soy un agradecido a la vida por eso”.
SUSCRIBITE a esta promo especial