Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Buscar
Dólar Oficial $109,79
Dólar Ahorro/Turista $181.15
Dólar Blue $219,00
Euro $122,73
Riesgo País 1916
La Ciudad |Estudió junto a su hija
A los 58 años, el “playero” se graduó como abogado

Perseverante, Hugo Balbuena logró dividir el tiempo entre el trabajo en una estación de servicio de Gonnet y las cursadas

28 de Noviembre de 2021 | 02:45
Edición impresa

Hugo Balbuena empezó a trabajar a los 7 años y nunca se detuvo. Por eso, tuvo que dejar la escuela y terminó la Primaria y la Secundaria ya de adulto. Sin embargo, a los 58, al tiempo que se gana la vida como “playero” en una estación de servicio, cumplió el sueño de graduarse como abogado.

“Me hubiera gustado que fuera en febrero cuando se recibió mi hija mayor, con quien hice gran parte de la carrera”, contó el flamante profesional.

Ejemplo de perseverancia, Hugo reconoció que para él no fue fácil estudiar, pero si muy fuerte su deseo de superación.

Entre los diferentes vaivenes que sorteó en su vida, el hombre recordó que hasta quinto grado cursó en la Escuela 79, pero terminó la Primaria de noche, en 1976, en la Escuela 31 de adultos, situada en calle 3 y 527.

“A los 7 años mi viejo me llevaba a trabajar a la obra como cocinero y peón de albañil y a los 11 años ya tuve un empleo bajo dependencia en un kiosco de diarios y revistas. Con mi primer sueldo pude comprar mis primeras ropas y ayudar a mi familia”, señaló.

Sin tiempo para el ocio, a los 14 años entró como cafetero en el Mercado de frutas y verduras de 520 y 116, como pesaba menos que 45 kilos lo llamaban “Globulito”, por el popular personaje que encarnaba el actor Julio López y que se caracterizaba por una extrema delgadez que le quitaba hasta el aliento para hablar.

En poco tiempo descubrió que le pagaban más dinero por descargar camiones de frutas y verduras y se inició como changarín en los puestos Nº 60 y 63.

“En 1982 me salvé de la colimba por número bajo y entré en la estación de servicio de diagonal 74 esquina 116. También trabajé en otras estaciones de servicio hasta que en 1986 entré en la YPF en la que trabajo ahora, en el camino Belgrano y 506”, dijo.

No fueron tiempos sencillos. Además, durante la presidencia de Carlos Menem se quedó sin trabajo. Impulsado por su cuñada, terminó la secundaria en la Escuela Media N° 5 de Tolosa y en 2002 ingresó a Abogacía.

El ahora abogado -que vive junto a su familia en Gonnet-, estudió con su hija Cris Melina. Obtuvo el título intermedio de procurador y, a raíz de la pandemia, se recibió de abogado cursando y rindiendo de manera virtual.

Consideró que uno de los momentos más especiales como estudiante universitario fue cuando le dieron el título de procurador junto a su hija. Luego, preparó con ella Derecho Tributario y Financiero, materia con la que Cris se recibió de abogada, pero él desaprobó y optó por cursarla. “El que me había desaprobado en febrero me aprobó en junio y me recibí”, resumió con satisfacción.

Preparó la última materia de la carrera junto con su hija, quien se recibió a principios de año

Hugo todavía se apena por no haberse recibido con la misma cátedra y el mismo día que su hija porque cree que hubiera sido algo inusual en la UNLP y, tal vez, inspirador para otros padres e hijos que asumen el desafío de estudiar juntos.

“Quizás le hubiéramos dado empuje a los que quieren estudiar y comprobar que, con sacrificio y tiempo, se puede. Yo tardé mucho por que dejé y luego retomé. Tenía que mantener a mi familia numerosa de 5 hijas, construir la casa, en fin no me fue fácil”, afirmó.

Según contó, muchas de las injusticias que vio a lo largo de su vida lo impulsaron a ingresar en Derecho. “Yo tenía como 7 juicios por tarjetas de crédito y ahí me puse a estudiar. Además, me robaron un Fiat Uno, lo defendí yo mismo, mientras cursaba las primeras materias de Derecho, y lo zafé”, contó.

Tras la crisis del 2001 empezó a estudiar con la idea de defenderse solo, eran épocas en las que él pagaba las cuotas del auto de a poco, establecía convenios, pero todo el esfuerzo solo alcanzaba para cubrir los intereses del abogado y los gastos de juicios. “Todos intereses leoninos y usura”, definió.

Ahora Hugo Balbuena espera que el Rectorado le entregue el título para matricularse y hacer algo que lo apasiona, defender a otros trabajadores que se desempeñan en estaciones de servicio, garajes y lavaderos de autos.

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE

Multimedia

Balbuena espera matricularse y dedicarse a casos laborales de sus compañeros / el dia

+ Comentarios

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...
Básico promocional
Acceso ilimitado a www.eldia.com
$30.-

POR MES*

*Costo por 3 meses. Luego $305.-/mes
Mustang Cloud - CMS para portales de noticias

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla