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Triunfo soñado

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Por EDUARDO TUCCI
deportes@eldia.com

Momento de gloria para el automovilismo nacional. Es que la bandera argentina flameó en lo más alto del podio en las míticas 24 horas de Le Mans gracias al histórico triunfo logrado por José María Pechito López, una de las grandes figuras del deporte motor criollo que ya ha tenido participaciones notables en los principales escenarios del mundo aunque lo del último fin de semana fue especial.

El piloto cordobés que de muy chico ha sido un apasionado de los fierros arrancó como muchos con el karting hasta llegar a lo más alto en el TC y el TC2000, las categorías principales de nuestro país. Pechito, en trinomio con Kammi Kobayashi y Mice Conway, se convirtió en el segundo piloto argentino en escribir su nombre en la carrera de mayor tradición del automovilismo mundial.

Antes, en 1954, el que se subió al principal escalón del podio en Le Mans fue Froilán González a bordo de una Ferrari. Desde ese momento hasta ahora ningún piloto argentino había logrado la hazaña de López que ahora tiene firmes aspiraciones de convertirse en campeón, título que ya lograra en 2020. La escudería “Toyota Gazoo Racing” le brindó ahora al argentino la oportunidad de compartir el equipo que después de girar en 361 oportunidades al trazado en 13.626 metros --dos veces más de quienes resultaron los escoltas-- gritó un triunfo soñado por todos quienes alguna vez manejaron un auto de carrera.

Hubo puntos coincidentes entre aquella victoria del “Cabezón Froilán González y Pechito: la lluvia, que significó un desafío aparte entre todos los riesgos y las sorpresas que depara el mítico escenario. Precisamente al argentino le tocó la conducción –compartida por otros dos experimentados pilotos—en los momentos más caóticos: la noche, la madrugada y el amanecer, momentos en los que la oscuridad hace estragos. Mérito grande el de haber sorteado con maestría los momentos más duros de la porfía lo que demuestra la jerarquía de López en los instantes decisivos.

Le Mans, escenografía apropiada para las mayores epopeyas del automovilismo mundial, no perdona errores. El de Argentina fue sorteando con pericia, a más de 300 kilómetros por hora, un itinerario que no permite deslices. Cada momento implica un altísimo riesgo y de eso ha quedado expuesta en cada una de las ediciones de la prueba.

El desarrollo de los giros durante todo un día marcó momentos decisivos de la carrera que se definieron durante los períodos en los que le tocó sumir la responsabilidad de la conducción al cordobés. Por ejemplo, cuando prácticamente definió la porfía al recuperar e liderazgo en la pista y dejar la mesa servida para que uno de sus compañeros rematara la hazaña.

José María López ganó por primera vez en 2018 en la misma categoría y con la de Le Mans suma su octava victoria, una marca jamás alcanzada por otro volante de nuestro país. Ahora el cordobés le apunta al campeonato. Tiene con qué y Le Mans es prueba de ello.

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