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Medios de toda América llamamos a defender el valor del periodismo profesional en el ecosistema digital

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Medios de toda América llamamos a defender el valor del periodismo profesional en el ecosistema digital
21 de Septiembre de 2021 | 07:00

Las entidades firmantes, en representación de los medios de comunicación de las tres Américas, exhortamos a las organizaciones supranacionales y a los países de la región a poner en agenda y asignar prioridad a la cuestión vital del valor de los contenidos periodísticos en las plataformas digitales, asegurando condiciones para una retribución justa y razonable por parte de estas últimas.

Luego de años de investigaciones sobre la posición de dominio de las empresas tecnológicas globales en el mercado de la comunicación, en Australia se pusieron en marcha dictó el pasado 25 de febrero una ley denominada Código de Negociación de Medios y Plataformas Digitales. Esta prevé mecanismos de arbitraje obligatorio para asegurar que dichas plataformas –en su condición de facilidades esenciales o “puertas de acceso” de Internet– paguen a los medios por el uso que hacen de su contenido y del cual obtienen fuertes beneficios directos e indirectos.

Con el apoyo de las asociaciones europeas de medios, la Comisión y el Parlamento de la Unión Europea están discutiendo una Ley de Mercados Digitales (“Digital Markets Act”) para impedir que las grandes plataformas digitales abusen de su poder de mercado. En Estados Unidos, la Alianza de Medios Informativos –News Media Alliance, en representación de casi 2.000 medios– gestiona una autorización del Congreso de ese país para negociar de manera directa con las plataformas.

Estas iniciativas surgen de los enormes cambios producidos en las últimas dos décadas en el acceso a las noticias. Los medios periodísticos poseen más audiencia que nunca, pero los ingresos que financiaban el periodismo profesional son absorbidos por intermediarios que concentran más del 80% de la publicidad digital mundial. Nuestros contenidos, valorados por la audiencia, son esenciales para la información de la sociedad y vitales para la salud de la democracia, pero el sostenimiento del periodismo está en riesgo. Los llamados “desiertos informativos” (áreas sin medios locales) se replican en las pequeñas comunidades y se extienden a regiones cada vez más amplias.

El camino para que esta asimetría comience a balancearse –sin que haya actores que se beneficien a costa de otros– ya lleva varios años. Fue pionera la Unión Europea, cuyo Parlamento aprobó en 2019 la Directiva que obliga a las plataformas a compensar el uso de los “derechos intelectuales” de los editores periodísticos. Francia, Holanda, Italia, Hungría y Alemania ya adaptaron sus leyes nacionales, para obligar a las plataformas digitales a negociar dentro de plazos razonables.

No obstante, en todos los países los esfuerzos para hacer efectivo este derecho se enfrentan a dilaciones y diferencias de poder negociador entre las partes, lo que demora los acuerdos y les quita proporcionalidad. En algunos casos, estas conductas ya dieron lugar a severas multas por parte las autoridades.

Los miembros de la industria periodística creemos que deben existir abordajes coherentes a nivel global para hacer efectivo un derecho que tiene su base tanto en la propiedad intelectual (copyright) como en las normas de defensa de la competencia.

También es fundamental que se eviten prácticas abusivas en el mercado de la publicidad digital, donde las plataformas son a la vez árbitros y jugadores principales. Y que cuando dichas prácticas ocurren, estas sean investigadas y sancionadas para evitar una mayor concentración en los ingresos y en el uso de los datos personales. Asimismo, debe prestarse suma atención a la cuestión de los algoritmos, que condicionan la distribución de los contenidos y su llegada a la sociedad.

La renovada Declaración de Windhoek + 30, impulsada por la Unesco, expresa preocupación por “la severa crisis económica que representa una amenaza existencial para medios...” y recuerda que “la sostenibilidad económica” es “un requisito previo clave para su independencia”. Reclama a los gobiernos “garantizar (...) flujos de financiación de fuentes públicas a los medios”. Y a las compañías digitales les pide que apoyen de diversas formas; por ejemplo, a través de acuerdos “de asociación inclusiva” y “medidas financieras”.

Son valorables recientes iniciativas de empresas como Google y Facebook tendientes a pagar a los medios por licencias de contenidos. Pero creemos que esos programas no constituyen aún la respuesta justa e integral que la industria requiere para compensar las distorsiones y devolver cierto equilibrio al ecosistema. La compensación no debe ser una decisión unilateral de las plataformas, sino ser el fruto acordado de un derecho universal, preexistente y proporcionado para los editores.

Es necesario que países, organizaciones, medios y plataformas demos pasos en este sentido. Como sostiene la Declaración de Salta de la SIP (2018), “los actores del ecosistema digital deben lograr un balance adecuado entre libertad de expresión, derechos de autor y propiedad intelectual, así como respecto de los beneficios que puedan generar los contenidos en dicho ecosistema”. Conceptos similares han sido expresados por la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR) en 2019 y por las entidades de medios de los países de la región.

Necesitamos promover un ecosistema digital sano y equilibrado, en el que la opacidad de los algoritmos no termine decidiendo qué información es relevante para una persona o una sociedad, y en el cual la desinformación pueda combatirse con periodismo profesional y de calidad. Para eso se requieren medios sustentables, que reciban el valor que generan en beneficio de la comunidad.

Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) - Asociación Mundial de Editores de Noticias (WAN-IFRA) - Organización de Telecomunicaciones de Iberoamérica (OTI) - Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR) - Medios Informativos de Canadá (Canadá) - Alianza de Medios Informativos (NMA, USA) - Alianza de MediosMx (México) - Asociación de Medios de Comunicación (AMC, Honduras) - Asociación de Medios de Jamaica (MAJ, Jamaica) - Sociedad Dominicana de Diarios (SDD, República Dominicana) - Asociación de Medios de Información (AMI, Colombia) - Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (AEDEP, Ecuador) - Consejo de la Prensa Peruana (CPP, Perú) - Asociación Nacional de Periódicos (ANJ, Brasil) - Asociación Nacional de la Prensa (ANP, Bolivia) - Asociación Nacional de la Prensa (ANP, Chile) - Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA, Argentina)

¿Por qué este reclamo a las plataformas digitales?

No es un reclamo sino una declaración de principios de asociaciones de medios de comunicación de las Américas para recalcar la situación de vulnerabilidad de los medios de comunicación en el contexto digital, que ven cómo el valor que generan es capitalizado por otros actores.

En efecto, la publicidad, sustento tradicional de los medios, ha sido absorbida por las plataformas tecnológicas globales, las que, por otra parte, utilizan libremente los contenidos que los medios producen con una alta inversión económica. 

Se trata de buscar que los medios tengan una retribución justa por el uso de sus contenidos.

También, de poner en agenda pública que hay otros temas del ecosistema digital que merecen atención, como la concentración publicitaria y la cuestión de los algoritmos.

¿Por qué ahora?

No es algo antojadizo. El tema del valor de los contenidos es de vieja data y en agenda en todo el mundo. En algunos mercados, como Europa y Australia, hubo iniciativas que contribuyeron a que las plataformas compensen a los medios por sus contenidos. La Directiva Europea de 2019 reconoce el derecho de los editores a ser remunerados por las plataformas.

Nuestro pronunciamiento, que involucra a 17 asociaciones nacionales e internacionales de medios de comunicación con presencia en las Américas, desde Alaska a Tierra del Fuego, demuestra que es un tema universal que atañe a todas las empresas periodísticas, sin importar su tamaño o lugar de origen. Y a todos quienes ejercen el periodismo, porque la sustentabilidad del sector depende de cómo se resuelva el tema.

¿De dónde surgen estos principios?

Surgen de la experiencia y de la crisis que ha afectado al periodismo y a los medios de comunicación. Desde hace varios años se viene observando cómo los medios pierden ingresos de publicidad digital, mientras que los contenidos cobran cada vez más peso en la oferta de plataformas y redes. Los medios no pretenden revertir esta tendencia, lo cual es imposible, pero sí cobrar por el valor que le generan al ecosistema y por lo que cuesta hacer periodismo, pagar salarios e invertir en contenidos.

Son principios que se destacan en la Declaración de Salta sobre Principios de Libertad de Expresión en la Era Digital, de 2018, que contó con el consenso de periodistas, juristas, asociaciones y defensores de los derechos humanos. Esta declaración reclama: “Los actores del ecosistema digital deben lograr un balance adecuado entre la libertad de expresión, los derechos de autor y la propiedad intelectual, así como respecto a los beneficios que puedan generar los contenidos en dicho ecosistema. También deben evitar prácticas abusivas que puedan afectar la competencia, la innovación y el libre flujo de la información”.

Cuando hablamos de ingresos por publicidad, ¿qué cifras se manejan?

Las plataformas digitales tienen una posición muy fuerte en el mercado de la publicidad digital, de alrededor del 80%. Con un agravante: la integración de los sistemas de publicidad digital durante la última década generó que las plataformas, muchas veces, tuvieran control sobre toda la cadena de distribución, actuando como jueces y parte. Son las que distribuyen, reciben publicidad e imponen los precios.

Los siguientes datos refuerzan estas ideas. Con el aumento de las compras online por la pandemia, el ingreso publicitario de Google en el segundo trimestre de 2021 (abril-junio) ascendió a US$50.440 millones. Facebook registró ingresos publicitarios por US$25.439 millones en el primer trimestre de este año (enero-marzo). La publicidad representa un 97 por ciento del total de ingresos de la red social. El diario The New York Times, en comparación, registró ingresos publicitarios por US$362 millones durante todo 2020. Todo el ingreso de publicidad digital de la prensa en España se estima para 2021 en US$423 millones.

¿Cuál es el contexto internacional?

Australia puso en marcha en febrero pasado el Código de Negociación de Medios y Plataformas Digitales. Este prevé la posibilidad de acuerdos económicos entre medios y plataformas, y en su defecto, mecanismos de arbitraje para que las plataformas paguen a los medios por el uso que hacen de su contenido. El resultado fue que la gran mayoría de los medios australianos alcanzaron acuerdos privados eficaces. Por su parte, en la Unión Europea se debate un marco normativo para neutralizar eventuales abusos derivados de la posición de las plataformas. Y en Estados Unidos se gestiona una autorización del Congreso para que los medios en conjunto puedan negociar con las plataformas.

¿En las Américas se aboga por el modelo de pagos por contenido como en Australia y Europa?

Sí, pero no abogamos por ningún modelo en particular, entendiendo que todos pueden tener fortalezas y debilidades. Cada país tiene su realidad y sus propias circunstancias y contextos. Por eso, la solución no consiste en extrapolar soluciones externas.

Debe haber un marco de negociación equilibrada entre medios y plataformas. La idea es evitar que la relación no sea fruto de decisiones unilaterales por parte de las plataformas, sino que haya medidas universales, equitativas y proporcionales y que beneficien a todos los medios y países, no solo a algunos.

¿Cuál es la posición de las plataformas digitales? ¿Hacen oídos sordos?

No hacen oídos sordos. Están escuchando los planteamientos de los medios, pero creemos que esa actitud debería acelerarse y ampliarse con un criterio de universalidad, tanto geográfica como de medios involucrados.

Google y Facebook lanzaron programas de licencias por contenidos para productos específicos en algunos países, así como otras iniciativas de ayuda financiera para medios en todo el continente. Los primeros constituyen un primer paso en la dirección correcta, pero aún deben extenderse a más países de la región y a más medios dentro de cada país. Y los valores aún distan de ser proporcionales a los beneficios que obtienen las plataformas. 

¿El planteo es que las plataformas están destruyendo al periodismo?

No. Las plataformas pueden contribuir a que el periodismo llegue a nuevas audiencias e incluso a que sea accesible por nuevas vías. Pero al valerse gratuitamente de sus contenidos
–que son caros de producir– para fortalecerse y ser más efectivas publicitariamente, coadyuvan indirectamente a su desfinanciamiento.

La crisis económica en los medios está creando “desiertos informativos” en el sentido de que comunidades enteras se están quedando sin medios locales. Se pide que se establezca un trato más igualitario entre las plataformas digitales y los medios de comunicación que generan los contenidos.

Por consiguiente, también estamos pidiendo una justa apreciación de los valores periodísticos en el ecosistema digital. Este es un tema esencial para la democracia. Esta, según todos podemos comprender, jamás podría existir sin un periodismo profesional que ponga a la luz pública los problemas que diferentes sectores de una sociedad quieren mantener ocultos.

Se necesita una mayor conciencia sobre la importancia del periodismo y el peligro de extinción de medios a lo que se refirió el secretario general de la ONU, Antonio Gutiérrez. Esta es una preocupación fuerte de todas las organizaciones de prensa, de organizaciones intergubernamentales como la UNESCO, en cuya declaración Windhoek + 30 insiste en la preservación del ecosistema digital, en el que puedan prosperar los medios libres, independientes y pluralistas.

 Se habla de los algoritmos. ¿Cuál es la preocupación en esta área?

Los algoritmos condicionan la forma en la que se distribuyen los contenidos de los medios y cómo llegan estos a la sociedad. Al modificar de forma unilateral, sin transparencia y muchas veces intempestiva su funcionamiento, los usuarios pueden verse privados de recibir información que les resulta útil e interesante. A su vez, esto afecta a los productores de contenidos que invierten tiempo y recursos en mejorar su performance y súbitamente ven cambiarse las reglas de juego.

Si los medios no quieren que las plataformas usen su contenido, ¿no cabría la posibilidad de que lo retiren?

Hoy resultaría imposible retirar el contenido noticioso de las grandes plataformas sin afectar el derecho de la población a informarse. Por eso, los organismos de defensa de la competencia en el mundo consideran a los buscadores y redes sociales como “facilidades esenciales”, “gatekeepers” o “puertas de entrada” a Internet. Es decir, por su posición en el mercado digital, son la manera en la que la gente se conecta a los contenidos de la web. Por lo tanto, si un contenido noticioso no figura ahí, se vuelve invisible para el público.

Las plataformas sostienen que los medios medianos y pequeños se benefician del tráfico que les derivan. ¿Es así?

No, de hecho, sucede lo contrario. Son justamente los medios pequeños y medianos los que se ven más afectados por la situación actual, ya que casi el total de sus ingresos depende de la publicidad. Esto se ve reflejado en la gran cantidad de “desiertos informativos” (áreas sin medios locales) que crecen en toda la región.

Por ello, nuestro pronunciamiento lleva la firma de asociaciones de medios de todo el continente, cuyos socios, en su mayoría, son medios pequeños y medianos.

¿Por qué los medios no imitan a las plataformas?

Las plataformas no producen contenidos: se nutren de los contenidos que producen terceros. Además, trabajan a escala y volumen. Es imposible para medios locales lograr ese alcance. El periodismo profesional está basado en el concepto de la localía. La democracia se construye universalizando los temas locales.

El periodismo, salvo alguna excepción, está pensado en esquemas con fronteras. No busca competir con el alcance de una comunidad global.

¿No deberían esforzarse los medios en innovar más para poder competir?

 Sí. La mayoría de los medios está interesada en transformar sus operaciones. Muchos han puesto en marcha iniciativas innovadoras.

Pero aún aquellos que reciben apoyo de parte de las plataformas coinciden en que es necesario replantear de una forma justa y razonable la distribución de los ingresos que generan los contenidos.

 ¿Qué se entiende por una retribución justa y razonable?

 Consideramos que una retribución justa y razonable se alcanza mediante un acuerdo entre partes. Este acuerdo debe estar basado en información suficiente, simétrica y transparente respecto de los beneficios que se obtienen por el uso de contenidos, las audiencias que se alcanzan y los porcentajes universalmente aceptados que se pagan en materia de derechos de autor o propiedad intelectual.  

Después de la publicación de esta declaración, ¿qué sigue?

Pretendemos que esta declaración sea un estímulo para crear una conversación pública amplia entre las plataformas y los medios y la sociedad en general.

Esperamos que las plataformas aceleren sus programas de apoyo a los medios y, también, los hagan más inclusivos, de modo que beneficien no solo, y de manera acotada, a las publicaciones más grandes sino también a aquellas que dan cobertura a pequeñas comunidades que necesitan mantenerse incorporadas a la vida democrática.

¿Cuál es el papel de las asociaciones de medios?

Son protagonistas en la primera línea. La representatividad de los medios en las asociaciones nacionales permite una mejor cohesión en la búsqueda de un diálogo amplio o negociación con los representantes de las plataformas. Este es un abordaje novedoso, que podría sentar la pauta en la resolución del problema a nivel regional.

¿Es este el preludio de un litigio legal entre los medios y las plataformas?

En las discusiones en torno del texto de esta declaración consensuada nunca se discutió la posibilidad de una situación de ese tipo.

No se trata de confrontar sino de dialogar y buscar alternativas para una restribución justa y razonable por el uso de los contenidos.

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