La imagen habla por sí sola. Más allá de que Leandro Díaz tuvo una noche más hablada que jugada, lo cierto es que Fernando Echenique nunca estuvo a la altura de un encuentro definitorio como el que se jugó en UNO. Lejos de tomar las riendas de un partido que lo requería, se lo sacó de encima en todo momento. Dubitativo, lejano a las jugadas. Una noche muy mala de un árbitro que en el algún momento supo ser de los mejores de Argentina. Hoy por hoy su presente es otro. Y ayer lo demostró.
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