@pabloamado1
A medida que transcurre el tiempo la industria del vino, como tantas otras, se reinventa. Aunque el vino sea uno, existen diferentes clases que a continuación, explicaremos las nuevas opciones para que sepas lo que estás bebiendo.
Comenzamos por los vinos más conocidos que son los Orgánicos. En una explicación bien escueta, son los que provienen de uvas en cuyos viñedos no se utilizan productos químicos (fertilizantes, herbicidas, pesticidas). Cada país, tiene su propia legislación con respecto a este tema. Por eso, existen diferentes certificaciones.
Luego, están los Biodinámicos. Esta clase de vinos están inmersos en la filosofía de Rudolf Steiner y la pedagogía Waldorf. Se rigen por el principio de que todo lo que se extrae de la tierra tiene que volver a ella, por lo que se debe prescindir de procesos industriales. De este modo, todos los aditivos de fertilización son de origen mineral y vegetal, y se utiliza el calendario astronómico para regir las épocas de la siembra, de la cura y de la cosecha de la uva.
También podemos encontrar los vinos Sin Sulfitos. A lo que se refiere la etiqueta, cuando encontramos esta explicación, es a que no tiene sulfitos agregados. Esta sustancia, se produce de manera natural durante la fermentación del vino. En algunos casos, se agregan al vino porque tienen propiedades antimicrobianas y antioxidantes.
Otra opción, con la que nos podemos enfrentar, son los vinos Pet Nat. Están relacionados a los vinos espumantes elaborados con métodos ancestrales. Se obtiene colocando mosto en fermentación en una botella que es sellada con una tapa corona. Ahí dentro continúa su fermentación primaria, momento en el que las levaduras consumen el azúcar y se genera el gas carbónico, es decir, las burbujas. Todo este proceso, no implica ningún agregado con lo que es posible que en este tipo de vinos espumosos se puedan encontrar las lías, o borras de levaduras, que son acompañadas por un aspecto turbio que se debe a la falta de degüelle o filtrado. Su significado es Petillant Naturel (Naturalmente Espumoso).
Otra alternativa, son los vinos Kosher. Es un vino apto para los requerimientos de la religión judía. Para que un alimento sea considerado kosher debe cumplir con las regulaciones y directivas establecidas en la Torá (Biblia: Antiguo Testamento), y ubicadas en el Levítico, en el Deuteronomio y en las derivaciones rabínicas posteriores. De hecho, la traducción exacta de la palabra kosher es "correcto o apto" y hace referencia al cumplimiento o no de las propiedades que deben poseer los productos para ser considerados aptos para el consumo. Un aspecto de vital importancia y obligatoriedad es que todo el proceso de elaboración se realiza bajo estricto control de un rabino. Debe cumplir con las normas de Kashruth, que es el conjunto de estrictas normas de higiene contenidas en la ley hebrea.
Después, podemos encontrar el vino Natural. En principio, podría tratarse de un vino orgánico y biodinámico. Se obtiene con la mínima intervención posible en todos los procesos (cultivo, recolección, elaboración, transformación). Son vinos elaborados sin aditivos de ninguna clase durante sus fases de producción.
Una nueva variante pueden ser los vinos Sin T.A.A.C o Libre de Gluten. Los análisis respectivos deben respaldar que el contenido de gluten no supere los diez miligramos por kilogramo (10 mg/kg). Deben tener una certificación que avale que no ha habido en bodega contaminación cruzada con productos que contengan gluten.
Por último, están los vinos Veganos. Se trata de un vino en cuya elaboración no se han empleado ingredientes de origen animal. La principal diferencia entre un vino tradicional y un vino vegano radica en el proceso de clarificación. Se trata de un proceso al que se somete el vino para eliminar todas las impurezas y limpiarlo antes de embotellarlo.
El problema es que en la clarificación de los vinos tradicionales podemos encontrar ingredientes como la albúmina de huevo, la caseína (una proteína derivada de la leche), la ictiocola (que proviene de la vejiga natatoria de algunos peces) y la gelatina (que se extrae de cartílagos de animales, normalmente de pescado). En el proceso de clarificación de los vinos veganos se emplean ingredientes como los guisantes, la papa o el trigo. Así mismo, de un tiempo a esta parte, se ha comenzado a usar una sustancia que se extrae de las algas marinas, llamada carragenanos. Aunque el clarificante más habitual en los vinos veganos es la bentonita, de origen mineral, puesto que se trata de polvo de arcilla.
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